Swisscanto ve prematuro hablar de una burbuja de IA
El gestor Gerhard Wagner distingue entre el potencial estructural de la IA, las sobrevaloraciones concretas y el reto de que la inversión termine convirtiéndose en beneficios.
Las fuertes inversiones en inteligencia artificial han llevado a una pregunta que aparece una y otra vez en los mercados: ¿hay una transformación tecnológica duradera o una burbuja? Para Gerhard Wagner, responsable de estrategias de renta variable sostenible en Zürcher Kantonalbank, gestora delegada de los fondos Swisscanto, todavía es prematuro resolverla con la segunda etiqueta.
En una entrevista publicada por Finect el 3 de marzo, Wagner defiende que la IA puede impulsar cambios estructurales, pero introduce un matiz importante: no todas las empresas ni todos los segmentos de la cadena de valor tienen por qué justificar la misma valoración. Esa diferencia es más útil que una respuesta absoluta sobre si todo el sector está o no en una burbuja.
La tesis no elimina el riesgo
La posición de Wagner no es que cualquier inversión relacionada con IA vaya a funcionar. El riesgo que identifica está precisamente en la monetización: las compañías están realizando inversiones significativas en infraestructura y el ritmo podría frenarse si persisten las dudas sobre su rentabilidad.
También admite que puede haber áreas sobrevaloradas. Por eso propone mirar las valoraciones empresa por empresa, en lugar de tratar a la IA como una categoría homogénea. En su explicación, una cotización elevada solo puede entenderse junto a las expectativas de ingresos, beneficios, capital invertido y competencia.
Es una distinción relevante para un debate que suele simplificarse. Una tecnología puede tener aplicaciones reales y, al mismo tiempo, algunas compañías vinculadas a ella pueden cotizar con expectativas demasiado exigentes. La utilidad de la IA y el precio que el mercado asigna a cada empresa no son la misma pregunta.
De los chips a las aplicaciones
Swisscanto sitúa parte de su interés en los fabricantes de semiconductores y en la electrificación asociada a los centros de datos. Pero Wagner también destaca una posible evolución del foco: desde la infraestructura y los modelos hacia las aplicaciones.
En la entrevista cita procesos empresariales, productos de consumo y robótica. El sector sanitario ocupa un lugar especial en su análisis, tanto por la adopción de herramientas de IA como por su potencial en desarrollo de fármacos y otros usos médicos. El artículo de Swisscanto publicado en febrero plantea una idea semejante: la cadena de valor no termina en los proveedores de computación.
Esto no equivale a demostrar resultados futuros. Sí ayuda a explicar por qué algunos inversores no reducen el fenómeno a la venta de chips o al número de centros de datos. Si las aplicaciones generan mejoras medibles de productividad, costes o productos, el debate pasa de la capacidad técnica a la creación de valor.
La infraestructura también cuenta
La expansión de la IA depende de electricidad, redes y centros de datos. El informe Energy and AI de la Agencia Internacional de la Energía recuerda que no existe IA sin electricidad para los centros de datos y analiza tanto la demanda energética como las posibles aplicaciones de la IA dentro del sistema energético.
Ese contexto explica el interés de Swisscanto por la electrificación. La infraestructura no es un detalle secundario de la historia: condiciona costes, plazos y capacidad de despliegue. También obliga a separar las promesas de software de las inversiones físicas que permiten operar los modelos a escala.
Una lectura prudente
La afirmación de que es prematuro hablar de burbuja es una tesis de mercado de Wagner, no una certeza ni una recomendación para comprar activos. Su propia argumentación reconoce riesgos geopolíticos, incertidumbre sobre la rentabilidad y valoraciones que deben revisarse caso por caso.
Para los lectores, la lección puede ser más sencilla que elegir una etiqueta. Conviene preguntar qué problema resuelve una aplicación de IA, quién paga por ella, qué infraestructura requiere y qué supuestos ya están incorporados en el precio de una empresa. La tecnología puede abrir oportunidades reales sin que todas las expectativas bursátiles estén garantizadas.
Fuentes
Fuentes de esta pieza
Esta pieza se apoya en 3 fuente(s) primaria(s), recogidas durante la investigación.
Este artículo se ha elaborado con inteligencia artificial bajo supervisión editorial humana.