OpenAI lanza Operator, un agente que maneja el navegador por ti
OpenAI presenta Operator, un agente que controla un navegador para reservar, comprar y rellenar formularios de forma autónoma. Debuta en EE. UU. para suscriptores Pro y con límites que revelan lo lejos que queda todavía la autonomía real.
OpenAI ha presentado este jueves Operator, su primer agente de inteligencia artificial capaz de tomar el control de un navegador web y ejecutar tareas por su cuenta: reservar viajes, hacer pedidos en restaurantes o comprar por internet. Llega como research preview —una versión de prueba abierta al público pero explícitamente inacabada— y arranca en Estados Unidos para los suscriptores del plan Pro de ChatGPT, de 200 dólares al mes.
Con este lanzamiento, OpenAI pone sobre la mesa lo que su consejero delegado, Sam Altman, había anticipado a principios de año: que 2025 sería el año de los agentes, herramientas capaces de automatizar tareas y actuar en nombre del usuario. Operator es el primer intento concreto de la compañía en esa dirección.
Qué hace Operator y cómo funciona
Operator está disponible a través de operator.chatgpt.com, aunque OpenAI dice que quiere integrarlo pronto en todos sus clientes de ChatGPT. La interfaz ofrece categorías de tareas —compras, entregas, restaurantes y viajes— cada una con distintos tipos de automatización.
Cuando el usuario lo activa, se abre una pequeña ventana con un navegador web dedicado que el agente utiliza para completar la tarea, acompañada de explicaciones sobre cada acción que va realizando. Como Operator usa su propio navegador, el usuario puede seguir manejando su pantalla mientras el agente trabaja en paralelo.
Lo que mueve todo esto es un modelo al que OpenAI llama Computer-Using Agent (CUA), o agente que usa el ordenador. Según la compañía, combina las capacidades de visión de su modelo GPT-4o con la habilidad de razonamiento de sus modelos más avanzados. La clave técnica es que el CUA está entrenado para interactuar con la parte visible de las páginas web —el front-end—, de modo que no necesita conectarse a los servicios a través de APIs para desarrolladores.
En la práctica, esto significa que el agente pulsa botones, navega por menús y rellena formularios más o menos como lo haría una persona. Es una diferencia importante respecto a otras automatizaciones: no depende de que cada empresa le abra una puerta técnica, sino que se maneja por la misma interfaz que ve cualquiera.
OpenAI afirma que colabora con compañías como DoorDash, eBay, Instacart, Priceline, StubHub y Uber para garantizar que Operator respete los términos de servicio de esos negocios.
Un freno de mano por diseño
El detalle más revelador del lanzamiento no es lo que Operator puede hacer solo, sino lo que OpenAI le impide hacer solo. El CUA está entrenado para pedir confirmación al usuario antes de cerrar tareas con consecuencias externas: antes de enviar un pedido, mandar un correo, cosas así. La idea es que la persona pueda revisar el trabajo del modelo antes de que sea irreversible.
"El modelo CUA está entrenado para pedir la confirmación del usuario antes de finalizar tareas con efectos externos, por ejemplo antes de enviar un pedido, mandar un correo, etc., de modo que el usuario pueda comprobar dos veces el trabajo del modelo antes de que se vuelva permanente", explica OpenAI en los materiales facilitados a TechCrunch.
Hay tareas que exigen supervisión obligatoria. En operaciones bancarias, por ejemplo, el usuario tiene que tomar el control para introducir los datos de la tarjeta de crédito. OpenAI asegura que Operator no recopila ni captura pantallazos de esos datos. Y en sitios especialmente sensibles, como el correo electrónico, el agente requiere supervisión activa para que el usuario pueda detectar y corregir cualquier error.
Esa cautela limita la utilidad de la herramienta, pero también evita el escenario que la propia noticia plantea con sorna: que el agente alucine y se gaste el pago de tu hipoteca en sillas de diseño. Es un planteamiento parecido al que Google adoptó con su agente Project Mariner, que tampoco rellena información como los números de tarjeta.
Dónde falla todavía
OpenAI no oculta que el CUA está lejos de ser fiable. "No esperamos que el CUA funcione de forma fiable en todos los escenarios todavía", reconoce la compañía, que añade en un documento de soporte que Operator "no puede manejar de forma fiable muchas tareas complejas o especializadas", como crear presentaciones detalladas, gestionar sistemas de calendario complicados o interactuar con interfaces web muy personalizadas o no estándar.
A eso se suman varias limitaciones prácticas:
- Límites de uso: hay topes diarios y por tarea. Operator puede ejecutar varias tareas a la vez, pero con "límites dinámicos", y existe un límite general de uso que se reinicia cada día.
- Tareas vetadas de entrada: en esta fase, el agente se niega directamente a enviar correos —aunque el CUA es capaz de hacerlo— o a borrar eventos de calendario, por razones de seguridad. OpenAI dice que cambiará, pero sin fecha.
- Atascos: si se topa con una interfaz especialmente compleja, un campo de contraseña o un CAPTCHA, Operator puede quedarse bloqueado y pedir al usuario que tome el relevo.
Por qué OpenAI ha llegado tarde
La compañía ha sido más lenta que sus rivales en desarrollar un agente de IA. Rabbit, Google y Anthropic ya habían mostrado sus propias apuestas, y la noticia apunta a que ese retraso puede tener que ver con los riesgos de seguridad de la tecnología.
El motivo es evidente: cuando un sistema de IA puede actuar en la web, se abre la puerta a usos peligrosos. Se podrían automatizar agentes para orquestar estafas de phishing o ataques de denegación de servicio (DDoS), o para acaparar entradas de un concierto antes que nadie. En una herramienta tan usada como ChatGPT, blindarse contra ese tipo de abusos importa especialmente.
OpenAI afirma haber puesto medidas: "Operator emplea herramientas que buscan limitar la vulnerabilidad del modelo a instrucciones maliciosas, órdenes ocultas e intentos de phishing", explica en su web. "Un sistema de monitorización pausa la ejecución si se detecta actividad sospechosa, mientras que procesos automatizados y revisados por humanos actualizan continuamente las salvaguardas".
Con todo, la compañía considera que Operator es lo bastante seguro para lanzarse en su forma actual, al menos como versión de prueba.
El contexto: de Tasks a los agentes
Operator llega después de que OpenAI presentara la semana pasada Tasks, una función que dota a ChatGPT de automatizaciones sencillas: fijar recordatorios y programar instrucciones para que se ejecuten a una hora fija cada día. Tasks acercaba ChatGPT al terreno de asistentes ya conocidos como Siri o Alexa. Operator apunta más alto: enseña capacidades que la generación anterior de asistentes virtuales nunca pudo ofrecer.
Esa es precisamente la promesa que se lleva vendiendo con los agentes como la siguiente gran cosa después de ChatGPT: en lugar de limitarse a entregar y procesar información, los agentes podrían —en teoría— tomar acciones y hacer cosas de verdad.
Qué mirar a partir de ahora
El despliegue será gradual. OpenAI dice que planea llevar la función a más usuarios en sus planes Plus, Team y Enterprise con el tiempo. Fuera de Estados Unidos, Altman fue directo durante la retransmisión del jueves: llegará a otros países pronto, pero "Europa, por desgracia, tardará un tiempo".
Ese aplazamiento europeo, sin fecha, deja al público del continente esperando mientras el resto del mercado prueba la herramienta y detecta sus fallos. Para las empresas, la parte interesante es que Operator opera sobre la web tal como está, sin integraciones a medida, lo que amplía enormemente el número de servicios con los que puede toparse —y también el número de formas en que puede atascarse.
Con su primera apuesta concreta por los agentes sobre la mesa, pronto se verá hasta qué punto es realista la visión que la industria lleva meses prometiendo. Por ahora, la propia lista de tareas que Operator no hace, o que solo hace bajo vigilancia, dice tanto sobre el estado de la tecnología como la lista de las que sí.