Apple demanda a OpenAI por robo de secretos de hardware
Apple acusa a exingenieros suyos, ahora en OpenAI, de sustraer secretos comerciales para acelerar los planes de hardware de la startup. La demanda señala también a IO Products, de Jony Ive, y a dos empleados concretos.
Apple ha demandado a OpenAI por lo que describe como un "patrón de robo" de sus secretos comerciales, presuntamente cometido por ingenieros que trabajaron en la compañía de la manzana antes de fichar por la empresa de inteligencia artificial. La denuncia, que también apunta a la startup de hardware IO Products —adquirida por OpenAI en 2025— y a dos empleados concretos, sostiene que el incipiente negocio de dispositivos de OpenAI se apoya en tecnología sustraída a Apple.
Qué acusa exactamente Apple
Según la demanda recogida por The Verge, Apple afirma haber descubierto "un patrón de robo de secretos comerciales de Apple por parte de empleados de OpenAI que anteriormente trabajaron en Apple". Más allá de la propia OpenAI, el escrito nombra a IO Products, la empresa de hardware de Jony Ive que OpenAI compró en 2025, y a dos personas: Tang Tan, director de hardware de OpenAI, y Chang Liu, que llegó a OpenAI desde Apple en enero.
El caso de Liu es el más detallado. Apple sostiene que accedió a sus sistemas después de haber dejado la compañía y descargó información que incluía "decenas de archivos confidenciales de Apple relacionados con hardware, incluyendo información voluminosa y detallada sobre productos no lanzados, presentaciones de ingeniería, especificaciones técnicas y datos de proyectos propietarios".
La denuncia va más allá y describe una conducta deliberada para eludir la seguridad interna. Apple alega que Liu instruyó a una antigua compañera de Apple sobre cómo copiar archivos confidenciales y "evitar problemas" con el equipo de seguridad de la empresa antes de que ella se incorporara a OpenAI. Según el escrito, Liu le habría dicho que se comunicaran a través de la aplicación Line Messenger para no ser detectados.
"Las infracciones materiales del contrato del señor Liu son igual de claras y deliberadas: accedió, copió y ordenó la divulgación de Información Confidencial de Apple después de terminar su empleo, en violación directa de sus obligaciones posteriores a la terminación", afirma Apple en la demanda.
El papel del director de hardware
Respecto a Tang Tan, Apple sostiene que ha estado "utilizando metódicamente la información confidencial de Apple en beneficio de OpenAI". Entre las conductas que le atribuye figura enviarse a sí mismo por correo electrónico información sobre proveedores de Apple antes de abandonar la empresa, así como pedir información confidencial de Apple durante las entrevistas que realizaba a empleados de Apple para contratarlos en OpenAI.
La acusación describe un patrón que trasciende a individuos aislados. Según la demanda, OpenAI habría pedido a personal de Apple que llevara a las entrevistas elementos como "artefactos de CAD/diseño" y "prototipos". Apple lo resume así: "Este es un esfuerzo sistemático para adquirir, retener y utilizar los secretos comerciales de Apple para ayudar a OpenAI a intentar replicar las tecnologías secretas, los procesos de negocio y las innovaciones de la cadena de suministro que a Apple le llevó décadas construir en su negocio de hardware de consumo".
El ataque a la cadena de suministro
Uno de los puntos más sensibles del escrito no se refiere a datos internos, sino a la red de socios industriales de Apple. La compañía alega que OpenAI ha estado "apuntando directamente a la preciada red de socios y a la cadena de suministro de Apple", e incluye el caso de un socio de Apple —que colabora con ella en diseño industrial y técnicas de acabado de metales— al que habría hecho "ejecutar los procesos propietarios y de secreto comercial de Apple en beneficio de OpenAI".
Esta línea de acusación es reveladora de dónde reside realmente el valor competitivo en el hardware de consumo. El diseño de un dispositivo se puede intuir; los procesos de fabricación, los acabados y las relaciones con proveedores capaces de ejecutarlos a escala son mucho más difíciles de reproducir. Apple lleva años sosteniendo que buena parte de su ventaja no está solo en el chip o el software, sino en cómo se fabrican físicamente sus productos. Que la demanda ponga el foco ahí sugiere que Apple considera la cadena de suministro tan protegible como el código.
Un flujo de talento que se convierte en litigio
Apple afirma que más de 400 exempleados suyos trabajan ahora en OpenAI. El trasvase de talento entre grandes tecnológicas es habitual en Silicon Valley, pero la compañía lo enmarca como parte del problema: acusa a OpenAI de aconsejar a los empleados de Apple que se marchan que avisen a OpenAI si el personal de Apple "les pide firmar algo".
Ese detalle es significativo porque toca la frontera legal más delicada de estos casos. La movilidad laboral es legítima; llevarse conocimientos generales adquiridos en un empleo, también. Lo que las leyes de secretos comerciales prohíben es sustraer y usar información confidencial concreta. La distinción entre lo uno y lo otro es precisamente lo que un tribunal tendrá que dirimir, y suele ser el terreno más disputado en este tipo de pleitos.
Apple sostiene además que intentó resolver el asunto antes de acudir a los tribunales: dice haber contactado con OpenAI en febrero para plantear sus preocupaciones y preguntar qué estaba haciendo la empresa para investigar el problema. "OpenAI nunca respondió", según Apple.
Las respuestas de ambas partes
Un portavoz de Apple trasladó su versión a 9to5Mac: "En Apple, nuestros equipos desarrollan constantemente tecnologías revolucionarias para crear los mejores productos y servicios del mundo, y proteger su trabajo y su propiedad intelectual es algo que nos tomamos muy en serio. Recientemente ha surgido evidencia significativa que sugiere que individuos empleados por OpenAI tomaron indebidamente información secreta y confidencial de Apple sobre nuestras tecnologías, procesos y productos no lanzados. Siempre defenderemos el arduo trabajo y las innovaciones de nuestros equipos, y estamos tomando todas las medidas apropiadas para hacerlo".
OpenAI lo niega. Drew Pusateri, de OpenAI, declaró a The Verge: "No tenemos ningún interés en los secretos comerciales de otras empresas. Seguimos centrados en construir tecnología innovadora que empodere a las personas en todo el mundo". Apple no respondió de inmediato a la petición de comentarios de The Verge.
Por qué importa este pleito
El primer producto de hardware de OpenAI se espera para el año que viene. La demanda no se limita a reclamar una compensación: cuestiona directamente la capacidad de OpenAI de fabricar ese dispositivo sin apoyarse en el trabajo de Apple. "El incipiente negocio de hardware de OpenAI ahora descansa sobre los cimientos más frágiles", afirma la demanda, "podrido hasta la médula por su dependencia ilegal de secretos comerciales apropiados indebidamente".
Ese lenguaje —agresivo incluso para los estándares de la litigación tecnológica— apunta al objetivo real de Apple: no solo obtener una indemnización, sino proyectar una sombra sobre la viabilidad misma del futuro dispositivo de OpenAI. Si la compañía lograse establecer que el producto se apoya en material sustraído, las consecuencias podrían ir más allá del dinero e incidir en qué puede o no puede lanzar OpenAI.
Para el sector, el pleito ilustra una colisión que llevaba tiempo gestándose. OpenAI, nacida como laboratorio de software, ha decidido entrar en el terreno donde Apple es más fuerte: el hardware de consumo. La adquisición de la startup de Jony Ive, uno de los diseñadores más asociados a la era dorada de los productos de Apple, ya señalaba esa ambición. La demanda convierte esa competencia en conflicto abierto.
Queda por ver qué pruebas concretas presenta Apple más allá de las afirmaciones del escrito, y cómo responderá OpenAI formalmente ante el tribunal. Pero el mensaje de fondo es que la carrera por construir el hardware nativo de la era de la IA no se librará solo en los laboratorios, sino también en los juzgados.