¿De quién son los pesos de un modelo de IA? Lo que el derecho aún no ha resuelto
Datos de entrenamiento, pesos y salidas son objetos distintos. Hay normas, licencias y litigios sobre ellos, pero ningún tribunal ha fijado una regla general de titularidad de los pesos.
Esta es divulgación, no asesoramiento jurídico. La pregunta “¿de quién son los pesos?” parece pedir un propietario único. Antes exige separar tres cosas: los datos usados para entrenar, los valores numéricos resultantes —los pesos— y las salidas que el sistema genera. Cada objeto abre un debate jurídico distinto. Y la respuesta más importante es incómoda pero precisa: los tribunales aún no han resuelto de forma general si los pesos de un modelo son una obra protegida, una base de datos, un secreto empresarial o ninguna de esas categorías.
El primer peldaño: datos de entrenamiento
Los datos son los textos, imágenes, código, audio u otros materiales que entran en el proceso de entrenamiento. Pueden estar protegidos por copyright, por derechos sobre bases de datos, por contrato, por privacidad u otras normas, según el material y el país. Que una obra entre en entrenamiento no demuestra que la obra esté “dentro” del archivo de pesos como una biblioteca legible; tampoco elimina las preguntas sobre la copia necesaria para entrenar.
En Estados Unidos, la orden de 25 de junio de 2025 en Kadrey v. Meta resolvió cuestiones de fair use sobre el expediente de esas partes y concedió el resumen solicitado por Meta. No decidió quién es propietario de todos los pesos de modelos, no es una regla para todos los litigios y no aplica como derecho de la UE. El propio alcance procesal importa más que el titular rápido.
En la Unión Europea, la Directiva 2019/790 contiene excepciones para minería de textos y datos: el artículo 3 trata ciertos usos de investigación y el 4 otros usos bajo condiciones, incluida la reserva de derechos. Es un marco europeo para reproducciones y extracciones; no responde por sí solo a la titularidad de los pesos ni sustituye la aplicación nacional.
El segundo: pesos resultantes
Los pesos son parámetros numéricos ajustados por entrenamiento. No son el conjunto de datos de partida ni una respuesta concreta. Aquí es donde abundan afirmaciones que el derecho no ha cerrado. Una empresa puede tratar pesos no publicados como información valiosa y reservada. La Directiva europea 2016/943 protege información secreta con valor comercial cuando se han tomado medidas razonables para mantenerla secreta. Eso puede ser relevante para un modelo cerrado, pero depende de hechos y de la ley aplicable; no convierte automáticamente cualquier peso en secreto empresarial.
Otra vía es contractual. Una licencia puede dar permiso para descargar, usar o redistribuir pesos publicados. La licencia de Llama 3.3 es un ejemplo de ese mecanismo. Una licencia organiza permisos entre partes; no decide por sí sola todas las reclamaciones de autores de datos de entrenamiento ni crea una sentencia general sobre copyright de los pesos.
Por eso “pesos abiertos” no significa “sin dueño” ni “sin reglas”. Puede significar que un titular o licenciante permite ciertos usos bajo condiciones. Y “pesos cerrados” no demuestra que exista un derecho de autor específico sobre cada número: puede responder a secreto empresarial, contrato, seguridad o estrategia comercial.
El tercero: las salidas
Una salida es el texto, imagen, código o audio generado al usar el modelo. Su debate no es idéntico al del entrenamiento ni al de los pesos. La Oficina de Copyright de Estados Unidos ha explicado, respecto de la copyrightabilidad de salidas, que la protección depende de autoría humana suficiente. Esa posición administrativa estadounidense no decide la titularidad de los pesos y no es una regla europea.
También una salida puede plantear preguntas sobre similitud con una obra, contratos de plataforma o datos personales. No se resuelven diciendo que “la IA lo hizo” ni diciendo que el modelo es abierto. Hay que identificar qué salida, qué fuente alegada, qué jurisdicción y qué derecho se invoca.
La lista que evita confusiones
Ante una demanda o comunicado, pregunte: ¿discute los datos, los pesos o una salida? ¿En qué país y ante qué tribunal? ¿La fuente es una demanda, una sentencia, una licencia o un comentario? ¿Qué fecha y alcance tiene la decisión? Si habla de pesos, ¿se alega copyright, secreto empresarial, contrato u otra figura?
Lo que hay que vigilar no es una predicción de vencedor. Son los documentos que cambian el mapa: sentencias que razonen sobre el objeto concreto, recursos de apelación, textos normativos aplicables y licencias que definan permisos. Hasta entonces, decir “sin decidir” no es una evasiva: es la forma correcta de explicar el terreno.
Este artículo se ha elaborado con inteligencia artificial bajo supervisión editorial humana.