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Meta libera Llama 3.1 con un modelo de 405.000 millones de parámetros

Meta ha publicado Llama 3.1 en versiones de 8.000, 70.000 y 405.000 millones de parámetros. El modelo mayor pone capacidades de primer nivel al alcance de desarrolladores, aunque su licencia mantiene condiciones de uso.

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Meta ha lanzado hoy Llama 3.1, una nueva familia de modelos de lenguaje con versiones de 8.000, 70.000 y 405.000 millones de parámetros. Esta última es, por tamaño y capacidades, la mayor colección de pesos de un modelo de IA disponible públicamente hasta la fecha.

El movimiento sitúa a Meta en una posición singular frente a OpenAI, Anthropic o Google: compite en la parte alta del mercado de los asistentes generativos, pero permite que empresas, investigadores y desarrolladores descarguen los modelos y los ejecuten o adapten en su propia infraestructura.

Un modelo de 405B para competir en la primera división

Los parámetros son los valores internos que un modelo ajusta durante su entrenamiento para reconocer patrones y generar respuestas. No son una medida perfecta de calidad, pero dan una idea de la escala. Los 405.000 millones de Llama 3.1 superan ampliamente los 70.000 millones del anterior Llama 3 de mayor tamaño.

Meta sostiene que Llama 3.1 405B compite con modelos cerrados de referencia en tareas de conocimiento, razonamiento matemático, programación y seguimiento de instrucciones. La compañía ha publicado sus resultados en pruebas estandarizadas, aunque esas comparaciones deben leerse con cautela: los benchmarks miden destrezas concretas y no reproducen por completo el uso cotidiano de un asistente.

La familia incorpora una ventana de contexto de hasta 128.000 tokens. En términos prácticos, puede manejar documentos largos, conversaciones extensas o grandes fragmentos de código sin perder tan pronto el hilo. También mejora el uso de herramientas: un desarrollador puede configurarla para que el modelo consulte una base de datos, llame a una API o ejecute una función en vez de limitarse a redactar texto.

Los modelos están entrenados para trabajar en ocho idiomas: inglés, alemán, francés, italiano, portugués, hindi, español y tailandés. Para el público hispanohablante, que una familia de este tamaño incluya el español desde su lanzamiento importa más que una traducción de interfaz: afecta a la calidad con la que el sistema entiende instrucciones, redacta y trata textos locales.

Pesos disponibles, pero no una licencia sin condiciones

Meta distribuye Llama 3.1 bajo su licencia comunitaria. Eso permite utilizar, modificar y redistribuir el modelo para muchos proyectos comerciales y de investigación. No obstante, llamar a Llama simplemente «open source» exige un matiz importante.

La empresa publica los pesos —el resultado del entrenamiento—, pero no ha divulgado el conjunto completo de datos ni todos los detalles necesarios para reproducir desde cero el proceso de creación. Además, su licencia impone condiciones: las compañías con más de 700 millones de usuarios activos mensuales deben solicitar una autorización específica a Meta para usar Llama.

Por tanto, Llama 3.1 es mucho más accesible que un modelo que solo se consume mediante una API de pago, pero no equivale al software libre en el sentido más estricto. Esa diferencia es relevante para organizaciones que buscan independencia tecnológica o necesitan auditar con precisión el origen de un sistema.

La apuesta de Zuckerberg por la IA abierta

El lanzamiento llega acompañado de un texto de Mark Zuckerberg en defensa de la IA abierta. El consejero delegado de Meta argumenta que distribuir modelos reduce la concentración de poder, facilita que más empresas construyan productos propios y mejora la seguridad al permitir que investigadores externos examinen la tecnología.

Es también una estrategia empresarial. Meta no depende de vender acceso a un único chatbot como principal fuente de ingresos. Su negocio está en la publicidad y en sus plataformas sociales, de modo que puede asumir el coste de publicar modelos para atraer desarrolladores, impulsar herramientas alrededor de Llama y reducir su dependencia de proveedores rivales.

El precio de esa apertura es que las capacidades avanzadas llegan a más manos. Meta ha entrenado y ajustado sus modelos para rechazar solicitudes dañinas, pero los modelos descargables dan a los usuarios más control que un servicio centralizado. La discusión sobre si esa distribución mejora la seguridad colectiva o amplía los riesgos seguirá creciendo a medida que los modelos abiertos se acerquen a los mejores sistemas cerrados.

Qué cambia para empresas y desarrolladores

El modelo de 405B no será sencillo de desplegar internamente. Ejecutarlo requiere una infraestructura de GPU considerable y cara, especialmente si se busca responder a muchos usuarios a la vez. Para la mayoría de empresas, los modelos de 8B y 70B serán opciones más realistas: pueden especializarse con datos propios, operar con menor coste y, en ciertos casos, mantenerse dentro de la infraestructura de la organización.

Meta ha anunciado que Llama 3.1 estará disponible mediante proveedores de nube y plataformas como AWS, Microsoft Azure, Google Cloud, NVIDIA, Databricks e IBM. Esa distribución reduce la barrera de entrada para probarlo sin comprar hardware propio, aunque no elimina el coste de computación.

La novedad principal no es que cualquier persona vaya a descargar un modelo de 405.000 millones de parámetros en su ordenador. Es que laboratorios pequeños, empresas tecnológicas y proveedores de infraestructura ya pueden estudiar, ajustar y convertir en productos un modelo de esta escala. Meta ha elevado de golpe el listón de lo que puede construirse fuera de los servicios cerrados de las grandes compañías de IA.

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