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Meta publica Llama 3 y lleva Meta AI a WhatsApp e Instagram

Meta ha liberado Llama 3, con modelos de 8.000 y 70.000 millones de parámetros, y ha desplegado su asistente Meta AI en sus principales aplicaciones. La empresa busca convertir la IA generativa en una función cotidiana para miles de millones de usuarios.

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Meta ha presentado este jueves Llama 3, su nueva familia de modelos de lenguaje abiertos, y ha comenzado a integrar el asistente Meta AI en Facebook, Instagram, WhatsApp y Messenger. El doble lanzamiento une dos frentes que hasta ahora avanzaban por separado: ofrecer tecnología para desarrolladores y poner un chatbot ante una audiencia de escala inédita.

La primera entrega incluye modelos de 8.000 y 70.000 millones de parámetros. Los parámetros son los valores que un modelo ajusta durante su entrenamiento para aprender patrones del lenguaje, el código y otros datos. Meta también confirmó que está entrenando una versión mucho mayor, con más de 400.000 millones de parámetros, aunque no ha fijado fecha para su publicación.

Dos modelos abiertos con una licencia propia

Llama 3 llega en versiones base, destinadas a quienes quieran adaptarlas, y en versiones ajustadas para conversar y seguir instrucciones. Meta sostiene que el modelo de 70.000 millones de parámetros mejora de forma notable a Llama 2 en razonamiento, programación y seguimiento de peticiones, y que compite con modelos comerciales de tamaño similar en varias pruebas de referencia.

La compañía ha entrenado esta generación con más de 15 billones de tokens, las unidades de texto que procesan los modelos. Esa cifra equivale a más de siete veces los datos usados para Llama 2, según Meta. También ha ampliado la proporción de datos de programación y de contenido en idiomas distintos del inglés.

La apertura de Llama no significa que sea software libre en el sentido más estricto. Sus pesos —los archivos que permiten ejecutar el modelo— pueden descargarse y utilizarse para investigación y fines comerciales bajo la licencia comunitaria de Meta. Sin embargo, las empresas con más de 700 millones de usuarios activos mensuales deberán solicitar una autorización específica.

Ese matiz importa porque Llama se ha convertido en una de las alternativas más usadas a los modelos cerrados de OpenAI, Google o Anthropic. Poder descargarlo permite ejecutarlo en servidores propios, adaptarlo a una tarea concreta y evitar que todas las consultas pasen por una API externa. A cambio, quien lo despliega asume la infraestructura, la seguridad y la evaluación de sus posibles fallos.

Meta AI entra en las aplicaciones de la compañía

La novedad más visible para el público no es el modelo, sino el asistente que lo utiliza. Meta AI empieza a desplegarse en inglés en Estados Unidos dentro de WhatsApp, Instagram, Facebook y Messenger, además de en la web meta.ai. El asistente puede responder preguntas, ayudar a planificar tareas, recomendar opciones y generar imágenes a partir de instrucciones escritas.

En algunas funciones de búsqueda de Facebook e Instagram, Meta AI aparecerá directamente en el cuadro donde los usuarios ya escriben sus consultas. La empresa quiere que la IA no sea una aplicación separada que haya que abrir deliberadamente, sino una capa incorporada a los lugares donde ya se conversa, se busca contenido y se comparten enlaces.

Meta AI también puede recurrir a resultados de búsqueda web proporcionados por Bing. Es una decisión relevante: un modelo de lenguaje por sí solo responde a partir de la información aprendida durante su entrenamiento y puede estar desactualizado o equivocarse. Con acceso a la web, sus respuestas pueden incorporar información reciente, aunque siguen requiriendo comprobación cuando se trate de asuntos importantes.

El reto no es solo técnico

Meta parte con una ventaja de distribución difícil de igualar. WhatsApp, Instagram, Facebook y Messenger reúnen a miles de millones de personas, y el asistente se introduce en productos que ya forman parte de sus rutinas. OpenAI popularizó el chatbot como destino propio con ChatGPT; Meta intenta que la conversación con IA ocurra dentro de las aplicaciones sociales y de mensajería existentes.

Pero esa ventaja abre cuestiones prácticas. En una conversación de grupo, por ejemplo, invocar a Meta AI implica llevar una solicitud a los sistemas de la compañía, algo que conviene tener presente antes de compartir datos sensibles. Meta deberá explicar con claridad qué información usa para mejorar sus servicios, cómo separa las conversaciones privadas de las consultas al asistente y cómo evita respuestas erróneas en productos utilizados a gran escala.

Por ahora, el despliegue está limitado al inglés y a Estados Unidos. La prueba decisiva será comprobar si Meta AI resulta útil más allá de las demostraciones de generación de imágenes y respuestas rápidas, y si Llama 3 logra consolidarse como una base técnica para empresas y desarrolladores que no quieren depender de un único proveedor de modelos cerrados.

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