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Musk lanza una oferta de 97.400M$ por OpenAI y Altman responde 'no gracias'

Un grupo de inversores encabezado por Elon Musk ofrece comprar la entidad sin ánimo de lucro que gobierna OpenAI. Sam Altman rechaza la propuesta con una réplica burlona y la jugada complica la conversión de OpenAI en empresa lucrativa.

Admin IA360 5 min de lectura Read in English
Musk lanza una oferta de 97.400M$ por OpenAI y Altman responde 'no gracias'

Un grupo de inversores liderado por Elon Musk presentó este lunes una oferta de 97.400 millones de dólares para hacerse con OpenAI, según confirmó al Wall Street Journal el abogado del empresario, Marc Toberoff. La propuesta, no solicitada, apunta a la entidad sin ánimo de lucro que gobierna la compañía y llega en pleno enfrentamiento entre Musk y Sam Altman, cofundadores de OpenAI en 2015. La respuesta de Altman fue tan breve como cortante: "no, gracias".

Una oferta que es también una maniobra legal

La cifra —97.400 millones de dólares, según recogió el Journal— no es una operación cualquiera. Musk ya mantiene un litigio abierto con OpenAI: en 2024 presentó una petición judicial contra el plan de la organización para abandonar su estatus de entidad sin ánimo de lucro y transformarse en una compañía con fines comerciales.

Esa transición es el nudo del conflicto. OpenAI nació como una organización sin ánimo de lucro con la misión de desarrollar inteligencia artificial en beneficio de la humanidad, y sobre esa estructura original todavía descansa el control de la compañía. Una oferta de compra dirigida precisamente a esa entidad la obliga a poner un precio a lo que hasta ahora se presentaba como una misión, no como un activo en venta.

Ahí está el filo de la jugada. Al lanzar una oferta pública y cuantificada, el consorcio de Musk encarece y complica cualquier intento de convertir OpenAI en una empresa lucrativa: los responsables de la organización tendrían que justificar por qué rechazan una cantidad concreta de dinero por unos activos cuyo valor, de repente, alguien ha puesto sobre la mesa.

El argumento del "código abierto"

El equipo de Musk enmarca la operación como un intento de devolver a OpenAI a sus orígenes. "Es hora de que OpenAI vuelva a ser la fuerza para el bien, de código abierto y centrada en la seguridad, que un día fue", declaró Musk al Journal a través de su abogado. "Nos aseguraremos de que eso ocurra".

En una declaración remitida a TechCrunch, el empresario reforzó el mensaje apoyándose en su propia firma de inteligencia artificial, xAI, y en su modelo Grok. "En x.AI vivimos según los valores que me prometieron que OpenAI seguiría", afirmó. "Hemos hecho Grok de código abierto y respetamos los derechos de los creadores de contenido".

El código abierto —la práctica de publicar el código de un sistema para que cualquiera pueda examinarlo, usarlo o modificarlo— es la bandera del discurso de Musk. Es también la crítica de fondo que sostiene su litigio: la acusación de que OpenAI abandonó el espíritu abierto con el que se fundó para convertirse en una compañía cerrada y comercial.

La presencia de xAI en la oferta añade otra capa. Que la firma de IA de Musk participe en la puja ha alimentado la especulación de que una adquisición exitosa desembocaría en una fusión entre ambas compañías. Es decir: el mismo empresario que denuncia la deriva comercial de OpenAI la compraría para integrarla en su propio negocio de inteligencia artificial.

La respuesta de Altman

Altman no esperó. Ese mismo lunes publicó en X un mensaje que combinaba rechazo y sarcasmo: "no, gracias, pero compraremos Twitter por 9.740 millones de dólares si quieres".

La réplica es un guiño directo a la historia reciente de Musk. En 2022, el empresario y un grupo de inversores compraron Twitter por 44.000 millones de dólares, una operación que marcó su entrada de lleno en el negocio de las plataformas. La contraoferta de Altman —una décima parte de la cifra que Musk pagó por la red social— es una forma de responderle con su propia moneda.

Más allá del tono, el mensaje deja clara la postura de OpenAI: no hay negociación. TechCrunch indicó que había pedido comentarios adicionales a la compañía.

Un pulso personal con años de recorrido

Musk y Altman fundaron OpenAI en 2015 junto a otras personas. Lo que empezó como un proyecto compartido derivó con el tiempo en una ruptura que hoy se libra en varios frentes a la vez: los tribunales, los medios y, ahora, una oferta de compra.

El trasfondo importa porque las dos partes construyen relatos opuestos sobre la misma historia. Musk se presenta como el cofundador que defiende la misión original —IA abierta y segura— frente a una organización que, según él, la traicionó. OpenAI y Altman responden que la estructura de la compañía y sus decisiones son las que permiten sostener el desarrollo de sus sistemas.

La oferta de 97.400 millones no se resuelve, previsiblemente, en el corto plazo. Su efecto inmediato es otro: introduce una cifra concreta y pública en un debate que hasta ahora se movía en el terreno de los principios. Y coloca a OpenAI ante una disyuntiva incómoda, porque cualquier movimiento hacia su conversión en empresa lucrativa deberá medirse a partir de ahora contra un precio que un rival directo ya ha ofrecido pagar.

La negativa de Altman cierra este episodio, no el conflicto. Con un litigio abierto por medio y una puja rechazada sobre la mesa, la pelea entre los dos cofundadores por el rumbo —y ahora por la propiedad— de OpenAI entra en una fase más ruidosa.

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