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Marco regulatorio

Anthropic gana: entrenar IA con libros es fair use, pero piratear no

El juez William Alsup dicta la primera resolución de fondo sobre fair use en entrenamiento de IA: entrenar con libros es legal, pero Anthropic irá a juicio por usar copias pirateadas.

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Un juez federal ha dictado la primera resolución de fondo sobre uno de los debates legales más importantes de la industria de la inteligencia artificial: si entrenar modelos de lenguaje con libros protegidos por derechos de autor, sin permiso de sus autores, constituye un uso legítimo bajo la doctrina de fair use. El juez William Alsup ha fallado que sí, al menos en el caso de Anthropic.

La decisión llega en el marco de Bartz v. Anthropic, una demanda colectiva de autores contra la empresa creadora de Claude. Es la primera vez que un tribunal da crédito al argumento que las grandes tecnológicas de IA repiten desde hace años: que entrenar un modelo con obras con copyright es una forma de fair use, la excepción legal que permite usar material protegido sin autorización del titular bajo ciertas condiciones.

Qué significa realmente el fallo

El fair use es una de las piezas más resbaladizas del derecho de propiedad intelectual estadounidense, y no se ha actualizado desde 1976, mucho antes de que existieran internet o el concepto de conjuntos de datos para entrenar IA generativa. Los tribunales evalúan varios factores para decidir si un uso es legítimo: para qué se emplea la obra (la parodia o la educación suelen tener más margen), si hay ánimo de lucro directo con la reproducción (se puede escribir fan fiction de una saga con derechos de autor, pero no venderla), y sobre todo cuán transformativo es el resultado respecto al original.

Alsup ha considerado que el entrenamiento de modelos de Anthropic con libros publicados es transformativo, en línea con el criterio habitual que se aplica a los modelos de lenguaje: la idea de que estos sistemas no se limitan a reproducir las obras, sino que las usan para producir contenido nuevo. Ese argumento es exactamente el que empresas como Meta han usado en sus propias defensas frente a demandas similares, y hasta ahora no estaba nada claro si algún juez lo respaldaría con una resolución de este calibre.

El fallo no obliga a otros jueces a seguir el mismo criterio en las decenas de demandas abiertas contra OpenAI, Meta, Midjourney, Google y otras compañías. Pero sí sienta un precedente: por primera vez, un tribunal ha puesto por escrito que el entrenamiento en sí mismo puede ampararse en el fair use, lo que da a las empresas de IA un argumento con peso jurisprudencial real frente a autores, artistas y editoriales que llevan años intentando bloquear judicialmente esta práctica.

La otra mitad del caso: piratería sin ambigüedad

El fallo de Alsup no cierra el caso Bartz v. Anthropic. Los autores demandantes no solo cuestionaron el entrenamiento del modelo: también pusieron el foco en cómo Anthropic consiguió y almacenó sus obras. Según la demanda, la compañía pretendía construir una "biblioteca central" con "todos los libros del mundo" para conservarlos "para siempre". El problema es que millones de esos libros protegidos por derechos de autor se descargaron gratis de sitios de piratería, algo que la ley no deja lugar a dudas: es ilegal.

Aquí el juez separa completamente los dos asuntos. Que el entrenamiento con esos libros sea fair use no blanquea el método por el que Anthropic los obtuvo. Alsup ha ordenado que se celebre un juicio específico sobre la naturaleza de esa "biblioteca central" y los daños que pudiera haber causado.

En su resolución, el juez lo expresó con claridad: "Tendremos un juicio sobre las copias pirateadas usadas para crear la biblioteca central de Anthropic y los daños resultantes", escribió, según recoge TechCrunch. Y añadió una precisión que deja claro que comprar el libro después no borra el delito original: "Que Anthropic comprara posteriormente una copia de un libro que antes había robado de internet no la exime de responsabilidad por ese robo, aunque puede afectar al alcance de los daños estatutarios".

Por qué esta distinción importa para el resto del sector

El fallo traza una línea que probablemente marcará el resto de litigios de copyright contra empresas de IA: una cosa es cómo se usa un texto para entrenar un modelo, y otra muy distinta es cómo se consiguió ese texto en primer lugar. Una empresa puede tener argumentos sólidos de fair use para el entrenamiento y, al mismo tiempo, enfrentarse a responsabilidad legal y económica por haber recurrido a la piratería para reunir el material.

Para los autores, artistas y editoriales que han presentado demandas similares contra otras compañías, el golpe es doble: pierden el argumento de fondo sobre si el entrenamiento en sí es ilegal, pero conservan una vía de ataque muy concreta si logran demostrar que el material se obtuvo de forma pirata. Para las empresas de IA, el mensaje es igual de nítido: el origen de los datos de entrenamiento puede pesar tanto o más que el uso que se les da después.

El juicio sobre la "biblioteca central" de Anthropic determinará ahora el alcance real de los daños, en un caso que ya funciona como el primer precedente serio en la batalla legal entre la industria del entrenamiento de IA y el mundo editorial.

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