IA 360
Marco regulatorio

Anthropic pacta pagar 1.500 millones por libros pirateados

Anthropic abonará unos 3.000 dólares por cada uno de alrededor de 500.000 libros descargados de bibliotecas pirata. El acuerdo evita un juicio de enorme riesgo, pero no declara ilegal entrenar IA con obras protegidas.

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Anthropic ha pactado pagar al menos 1.500 millones de dólares para resolver la demanda colectiva de varios autores por la descarga de libros pirateados utilizados en el desarrollo de Claude. El acuerdo, todavía pendiente de aprobación judicial, cubrirá alrededor de 500.000 obras y obligará a la empresa a destruir los archivos obtenidos de esas bibliotecas digitales.

La cifra equivale a aproximadamente 3.000 dólares por libro. Los abogados de los demandantes lo presentan como la mayor compensación por derechos de autor conocida hasta ahora, pero su alcance jurídico es más limitado de lo que su tamaño sugiere: no establece que entrenar una inteligencia artificial con obras protegidas sea ilegal.

El problema fue cómo consiguió Anthropic los libros

La demanda fue presentada por los escritores Andrea Bartz, Charles Graeber y Kirk Wallace Johnson. Acusaron a Anthropic de descargar millones de libros desde repositorios pirata como LibGen y PiLiMi para construir una biblioteca interna y entrenar sus modelos de lenguaje.

El juez federal William Alsup separó en junio dos cuestiones que a menudo aparecen mezcladas en el debate sobre la IA generativa.

Por una parte, consideró que usar libros para entrenar modelos podía constituir uso legítimo —la excepción estadounidense conocida como fair use— porque el proceso era suficientemente transformador. También respaldó la digitalización de ejemplares comprados legalmente por Anthropic, que adquirió libros impresos, retiró sus encuadernaciones y los escaneó.

Por otra, el juez rechazó que el propósito de entrenar una IA justificase descargar copias pirata y conservarlas en una biblioteca corporativa. La cuestión pendiente para el juicio no era únicamente qué hizo Claude con los textos, sino cómo obtuvo Anthropic las copias.

Esa distinción explica el acuerdo. No crea una obligación general de pagar una licencia por cada obra usada para entrenar IA. Sí coloca un precio muy elevado a la decisión de obtener los datos desde fuentes ilícitas cuando existían vías legales para comprarlos o licenciarlos.

Un juicio podía amenazar la viabilidad de la empresa

El caso tenía previsto llegar a juicio en diciembre. La ley estadounidense permite indemnizaciones de hasta 150.000 dólares por obra cuando la infracción se considera deliberada. Aplicada a millones de archivos, esa escala abría la puerta a una responsabilidad potencial de cientos de miles de millones de dólares e incluso, en el escenario más extremo, cercana al billón estadounidense.

Anthropic reconoció ante el tribunal la enorme presión que esa exposición ejercía para alcanzar un acuerdo. La empresa evita así un riesgo difícil de asumir incluso para una de las compañías de IA mejor financiadas.

El pago es importante, pero manejable en relación con su tamaño. Anthropic anunció esta semana una ronda de financiación de 13.000 millones de dólares que la valora en 183.000 millones. También asegura avanzar hacia al menos 5.000 millones de dólares de ingresos durante los próximos doce meses. El acuerdo representa más de una décima parte del capital recién captado.

Además del fondo económico, Anthropic deberá destruir los archivos descargados de las bibliotecas pirata y las copias cubiertas por el pacto que estén bajo su control. El acuerdo se concentra, por tanto, en la procedencia de los libros y no en prohibir Claude ni en deshacer el entrenamiento de sus modelos.

Una referencia económica, no un precedente judicial

Un acuerdo privado no tiene la misma fuerza que una sentencia tras un juicio. Otros tribunales no están obligados a aplicar la cifra de 3.000 dólares por obra ni a resolver del mismo modo casos diferentes.

Aun así, el importe puede convertirse en una referencia para futuras negociaciones. Meta afronta una demanda por el uso de libros de LibGen, mientras OpenAI y Microsoft están implicadas en varios litigios de propiedad intelectual. También siguen abiertos casos centrados en una cuestión distinta: modelos capaces de generar textos o imágenes demasiado similares a obras y personajes protegidos.

El pacto puede acelerar la creación de mercados de datos para entrenamiento. Grandes editoriales y medios ya han firmado licencias con empresas de IA, pero esos acuerdos suelen ser confidenciales y no ofrecen un precio público comparable. Los 3.000 dólares por libro de este caso no constituyen una tarifa de mercado: incluyen el coste de cerrar una acusación de piratería y eliminar el riesgo de daños legales mucho mayores.

Esa diferencia importa especialmente para las empresas pequeñas. Comprar, escanear o licenciar colecciones completas exige recursos que los grandes laboratorios pueden asumir con más facilidad. Si la industria adopta controles más estrictos sobre el origen de los datos, el cumplimiento legal podría convertirse en otra barrera de entrada.

Falta la aprobación del juez

El acuerdo necesita ahora la aprobación preliminar del tribunal y, posteriormente, su ratificación definitiva. También deberá cerrarse la lista de obras incluidas y organizarse el reparto entre los titulares de derechos.

Si recibe el visto bueno, el caso Bartz contra Anthropic dejará una regla práctica para el sector: que el entrenamiento pueda considerarse uso legítimo no convierte en legítima cualquier vía para reunir los libros. Para los desarrolladores de IA, documentar de dónde procede cada conjunto de datos empieza a ser tan importante como demostrar para qué se utiliza.

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