EE.UU. deroga la 'AI Diffusion Rule' de Biden sobre chips de IA
El Departamento de Comercio anula, días antes de su entrada en vigor, el marco de tres niveles que restringía la exportación de chips de IA. Trump apuesta por acuerdos bilaterales.
El Departamento de Comercio de Estados Unidos ha derogado formalmente este martes la 'AI Diffusion Rule' de Joe Biden, apenas dos días antes de que la norma entrara en vigor. La medida pone fin, al menos por ahora, al intento de Washington por controlar quién puede comprar chips de inteligencia artificial fabricados en suelo estadounidense.
La noticia llega después de una semana de rumores sobre el destino de la regulación, según recoge TechCrunch. El Departamento de Comercio confirmó que ha instruido a su personal para que deje de aplicar la norma heredada de la administración anterior.
Qué proponía la norma de Biden
La 'AI Diffusion Rule' fue presentada por Biden en enero y estaba diseñada para entrar en vigor el 15 de mayo. Su idea central era dividir a todos los países del mundo en tres niveles según el grado de confianza que Washington depositaba en ellos.
Los países del Nivel 1, entre ellos Japón y Corea del Sur, habrían seguido sin restricciones para importar chips estadounidenses. Los del Nivel 2, una categoría que incluía a naciones como México y Portugal, se habrían enfrentado por primera vez a límites en la compra de estos componentes. Y los del Nivel 3, con China y Rusia a la cabeza, habrían visto endurecidos controles que ya existían previamente.
Era, en esencia, un intento de ordenar el acceso global a la potencia de cálculo que alimenta a los grandes modelos de IA, tratando de forma distinta a aliados, países neutrales y rivales estratégicos.
El giro de la administración Trump
En lugar de sustituir la norma por otro reglamento inmediato, el Departamento de Comercio ha optado por dejar un vacío temporal mientras prepara una alternativa. Según ha informado Bloomberg, esa futura norma se centrará en negociaciones directas país por país en vez de en restricciones generales aplicadas por bloques de naciones.
Es un cambio de filosofía significativo: pasar de una arquitectura de niveles fijos, pensada para dar previsibilidad y automatismo a las restricciones, a un modelo de acuerdos bilaterales que depende de la negociación caso por caso. Ese enfoque da a Washington más margen para premiar o penalizar a socios concretos, pero también introduce más incertidumbre para las empresas que dependen de reglas claras para planificar sus exportaciones.
Mientras no exista un reglamento nuevo, el Departamento de Comercio ha publicado una guía orientativa para la industria. En ella recuerda que utilizar los chips de IA Ascend de Huawei en cualquier parte del mundo constituye una violación de las normas de exportación estadounidenses. También advierte sobre las consecuencias de permitir que chips de IA fabricados en Estados Unidos se usen para entrenar modelos de inteligencia artificial en China, y recomienda medidas para proteger las cadenas de suministro de semiconductores frente a tácticas de desvío hacia terceros países.
La justificación política
Jeffrey Kessler, secretario de Comercio para Industria y Seguridad, defendió la decisión con un mensaje claramente ideológico. "La Administración Trump perseguirá una estrategia audaz e inclusiva para la tecnología de IA estadounidense con países extranjeros de confianza en todo el mundo, mientras mantiene la tecnología fuera del alcance de nuestros adversarios", afirmó en un comunicado. "Al mismo tiempo, rechazamos el intento de la Administración Biden de imponer sus propias políticas de IA, mal concebidas y contraproducentes, al pueblo estadounidense".
La frase resume el argumento de fondo: no se trata solo de un desacuerdo técnico sobre cómo clasificar países, sino de un rechazo explícito al enfoque regulatorio del gobierno anterior.
Qué cambia para el sector
Con la derogación, desaparece de golpe el marco que habría regido, a partir de esta semana, la exportación de chips de IA a decenas de países que hasta ahora no tenían restricciones específicas. Persiste la incertidumbre sobre qué condiciones regirán las compras futuras de chips estadounidenses en esos países que hasta ahora estaban en el antiguo Nivel 2.
La guía publicada esta semana deja claro que los controles dirigidos a China y a actores como Huawei se mantienen. Lo que queda en el aire es todo lo demás: el trato a aliados intermedios, la letra pequeña de los futuros acuerdos bilaterales y los plazos en los que el Departamento de Comercio piensa formalizar ese nuevo enfoque.