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Marco regulatorio

Trump revoca la orden ejecutiva de IA de Biden

La nueva Casa Blanca elimina el marco de seguridad de la orden 14110 de 2023 y encarga un plan de acción en 180 días. El eje pasa de la cautela regulatoria al dominio competitivo.

Admin IA360 6 min de lectura Read in English
Trump revoca la orden ejecutiva de IA de Biden

En su primera semana de mandato, Donald Trump ha firmado una orden ejecutiva que desmonta la política de inteligencia artificial heredada de la Administración anterior. El documento, titulado Removing Barriers to American Leadership in Artificial Intelligence (Eliminando barreras al liderazgo estadounidense en inteligencia artificial) y fechado el 23 de enero de 2025, revoca la orden ejecutiva 14110 y sustituye su enfoque por uno explícitamente centrado en la competitividad y el dominio tecnológico.

El cambio no es cosmético. La orden derogada, firmada el 30 de octubre de 2023 bajo el título Safe, Secure, and Trustworthy Development and Use of Artificial Intelligence (Desarrollo y uso seguro, protegido y confiable de la inteligencia artificial), había sido el pilar de la política federal en la materia. Su desaparición marca un giro de fondo en cómo Estados Unidos entiende su papel regulador ante la tecnología del momento.

Qué dice la nueva orden

El texto es breve y directo. En su sección de propósito afirma que Estados Unidos "ha estado durante mucho tiempo a la vanguardia de la innovación en inteligencia artificial", impulsado por "la fortaleza de nuestros mercados libres, instituciones de investigación de primer nivel y espíritu emprendedor". Y añade una idea que define el tono del documento: para mantener ese liderazgo, el país "debe desarrollar sistemas de IA libres de sesgo ideológico o agendas sociales diseñadas".

La política oficial que fija la orden es "sostener y mejorar el dominio global de Estados Unidos en IA" con el fin de "promover el florecimiento humano, la competitividad económica y la seguridad nacional". El lenguaje —"dominio", dominance en el original— sustituye al vocabulario de garantías y salvaguardas que caracterizaba al marco anterior.

Para traducir esa intención en acciones concretas, el documento establece dos plazos:

  • 180 días para que el Asistente del Presidente para Ciencia y Tecnología, el Asesor Especial para IA y Criptomonedas y el Asistente del Presidente para Asuntos de Seguridad Nacional, en coordinación con otros altos cargos, elaboren y presenten un plan de acción en materia de IA que materialice la nueva política.
  • 60 días para que el director de la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB) revise los memorandos M-24-10 y M-24-18 y los ajuste a esa misma línea.

Además, la orden instruye a los responsables de las agencias federales a revisar "de inmediato" todas las políticas, directivas, regulaciones y órdenes adoptadas al amparo de la orden 14110, identificar las que resulten incompatibles con el nuevo enfoque y suspenderlas, modificarlas o derogarlas. Cuando esa retirada no pueda completarse enseguida, el texto pide conceder "todas las exenciones disponibles" mientras tanto.

Qué se desmonta

La orden 14110 era el instrumento más ambicioso que un gobierno estadounidense había desplegado sobre la IA. Articulaba un marco de desarrollo "seguro, protegido y confiable", con requisitos y obligaciones repartidos entre múltiples agencias federales. La nueva orden no lo reforma: lo revoca por completo y encarga revisar todo lo que se hizo bajo su paraguas.

El mecanismo elegido es significativo. En lugar de sustituir el marco anterior por otro conjunto de reglas, la Administración ordena primero desmontar y luego, en un plazo de seis meses, definir el plan que ocupará su lugar. Durante ese intervalo, la referencia normativa federal sobre IA queda esencialmente vaciada, a la espera de un documento que todavía no existe.

Los dos memorandos de la OMB que se ordena revisar son el otro frente. Estos documentos regulan cómo las propias agencias del gobierno federal adquieren y usan sistemas de IA. Reescribirlos para alinearlos con la política de "dominio" implica cambiar las reglas internas con las que el Estado compra y despliega esta tecnología.

De la cautela a la aceleración

El contraste entre ambos enfoques es la clave para entender lo que ha ocurrido. El marco derogado partía de una premisa precautoria: antes de acelerar, poner límites, exigencias y garantías. La nueva orden invierte el orden de prioridades y coloca la competitividad y el liderazgo por delante de las salvaguardas, con las que apenas se molesta en el texto.

La mención a los "sesgos ideológicos" y las "agendas sociales diseñadas" apunta a otro terreno. No define qué considera sesgo ni cómo se medirá, pero introduce la neutralidad ideológica de los sistemas como objetivo de política pública, un ángulo ausente en el planteamiento anterior. Cómo se traduzca eso en criterios concretos dependerá del plan de acción y de la reescritura de los memorandos.

Conviene medir el alcance real de una orden ejecutiva. Es un instrumento del poder ejecutivo, no una ley: dirige a las agencias federales y puede ser revertido por una firma posterior, como acaba de demostrar este mismo documento respecto al anterior. Su propia cláusula final lo reconoce al aclarar que la orden "no pretende, ni lo hace, crear ningún derecho o beneficio" exigible ante los tribunales, y que se aplicará "con sujeción a la disponibilidad de fondos". Es una declaración de dirección política y un calendario de trabajo interno, no un cuerpo de obligaciones para las empresas.

Qué mirar en los próximos meses

El contenido sustantivo de este giro todavía no está escrito. La orden fija el marco y el ánimo, pero delega en dos entregables futuros lo que de verdad cambiará las reglas del juego: el plan de acción a 180 días y los memorandos revisados de la OMB a 60 días.

Hasta que esos textos existan, lo tangible es la retirada del marco anterior y el mandato a las agencias de revisar y, en su caso, deshacer lo hecho bajo la orden 14110. El resto —cómo se concreta el objetivo de "dominio", qué significa en la práctica un desarrollo "libre de sesgo ideológico", qué obligaciones desaparecen y cuáles, si alguna, las sustituyen— queda abierto a lo que produzcan esos plazos.

El mensaje político, en cambio, ya está sobre la mesa: Estados Unidos formaliza el paso de una gobernanza de la IA orientada a las garantías a otra orientada a ganar la carrera.

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