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Apple demanda a OpenAI: la alianza que llevó ChatGPT al iPhone acaba en los tribunales

Apple acusa a OpenAI, a su jefe de hardware Tang Tan, al ingeniero Chang Liu y a io Products de apropiarse de secretos comerciales del iPhone para acelerar su primer dispositivo de consumo. La demanda federal, presentada en San José, articula seis causas de acción y pide medidas cautelares y daños; OpenAI responde que no tiene «ningún interés en los secretos comerciales de otras compañías». El pleito pondrá a prueba dónde está la frontera entre fichar talento y llevarse know-how confidencial en plena carrera del hardware de IA.

Admin IA360 5 min de lectura Read in English
Apple demanda a OpenAI: la alianza que llevó ChatGPT al iPhone acaba en los tribunales

La alianza que en 2024 llevó ChatGPT al corazón del iPhone acaba de convertirse en uno de los litigios más llamativos de la industria tecnológica. El viernes 10 de julio, Apple demandó a OpenAI ante el tribunal federal del Distrito Norte de California, en San José, acusándola de apropiarse de sus secretos comerciales para acelerar su primer dispositivo de consumo. Junto a la compañía dirigida por Sam Altman figuran como demandados su director de hardware, Tang Tan —veterano con 24 años en Apple—, el ingeniero Chang Liu e io Products, la firma cofundada por el diseñador Jony Ive que OpenAI adquirió en 2025. Ive no está entre los demandados.

Qué alega exactamente Apple

La demanda, de 41 páginas, articula seis causas de acción: cuatro por apropiación indebida de secretos comerciales bajo la ley federal Defend Trade Secrets Act —contra Liu, Tan, OpenAI e io— y dos por incumplimiento de los acuerdos de propiedad intelectual que Liu y Tan firmaron como empleados. «Este caso trata del robo de secretos comerciales de Apple por parte de sus exempleados en beneficio de OpenAI», arranca el escrito, que describe un supuesto patrón «a todos los niveles, desde los miembros de su plantilla técnica hasta su director de hardware, y en coordinación con socios comerciales».

Los episodios que relata se leen como un thriller corporativo, aunque por ahora son solo la versión de una de las partes. Liu, ocho años ingeniero eléctrico de sistemas en la línea del iPhone, dejó Apple en enero rumbo a OpenAI. Según la demanda, no devolvió un portátil corporativo y semanas después descubrió que un fallo de autenticación entonces desconocido aún le permitía entrar en los servidores internos de Apple. «LOL, he descubierto que puedo acceder [al almacenamiento de red], qué gracioso», habría escrito a una excompañera, antes de descargar docenas de archivos confidenciales, incluida documentación sobre cómo Apple fabrica y prueba las placas lógicas principales del iPhone.

A Tan, la demanda le atribuye prácticas de reclutamiento supuestamente diseñadas para extraer información: preguntar a candidatos por productos no anunciados de Apple usando sus nombres en clave internos; pedir a aspirantes que aún trabajaban en Cupertino que llevaran «piezas reales» —baterías, placas, blindajes— a entrevistas con sesiones de «show and tell»; y hacer circular entre los fichajes un documento interno de Apple, marcado «Need to Know», que detalla los controles de seguridad que la compañía aplica cuando un empleado se marcha. El escrito sostiene además que OpenAI, a través de io, consiguió que un socio industrial de Apple ejecutara en su beneficio una técnica secreta de acabado de metales «haciéndole creer que contaban con el permiso de Apple».

Apple afirma que escribió a OpenAI en febrero para trasladarle sus sospechas y que «OpenAI nunca respondió».

De socios a rivales

La historia pública de ambas compañías venía siendo mucho más amable. En junio de 2024, Apple anunció la integración de ChatGPT en Siri y en sus herramientas de escritura como parte de Apple Intelligence, operativa desde finales de aquel año. La propia demanda puntualiza, en una nota al pie, que ese acuerdo comercial —todavía vigente— no es objeto del pleito.

El choque va de hardware. En 2024, Tan cofundó io Products junto a otros exdirectivos de Apple como vehículo de hardware para OpenAI; en mayo de 2025, OpenAI compró la startup por unos 6.500 millones de dólares y puso a Tan al frente de una división que ha contratado a decenas de ingenieros de Apple: más de 400 exempleados trabajan hoy en OpenAI, sostiene la demanda. Ese mismo año, OpenAI anunció una alianza con Foxconn, el ensamblador del iPhone, y contrató a Luxshare y Goertek, dos proveedores consolidados de Apple. En noviembre confirmó los primeros prototipos de su dispositivo, y en abril su directora financiera situó el lanzamiento del hardware de consumo «hacia finales de este año».

Qué dicen las partes

«Recientemente han aflorado indicios significativos de que personas empleadas por OpenAI se llevaron indebidamente información secreta y confidencial de Apple sobre nuestras tecnologías, procesos y productos no lanzados», señaló Apple en un comunicado, en el que añade que defenderá «siempre el duro trabajo y las innovaciones de nuestros equipos».

OpenAI rechazó las acusaciones. «No tenemos ningún interés en los secretos comerciales de otras compañías. Seguimos centrados en construir tecnología innovadora que empodere a las personas en todas partes», respondió su portavoz Drew Pusateri.

Lo que se juega el sector

Las alegaciones de Apple son, de momento, el relato de una parte: OpenAI podrá rebatirlas y corresponde a los tribunales valorarlas —el caso está asignado a la jueza magistrada Virginia DeMarchi—. Pero la disputa importa mucho más allá de sus protagonistas. La carrera por el hardware de IA ha desatado una guerra de talento sin precedentes, y este pleito pondrá a prueba dónde está la frontera legal entre fichar a los mejores ingenieros —algo plenamente lícito en California, donde los pactos de no competencia son en general inexigibles— y beneficiarse del conocimiento confidencial que traen consigo. Apple pide medidas cautelares que obligarían a OpenAI a devolver sus materiales y a dejar de usar la información en disputa, y ha anunciado que las solicitará de inmediato. Si prosperan, podrían complicar el calendario del dispositivo que OpenAI aspira a poner a la venta este mismo año. La primera batalla —la que decidirá si el gadget más esperado de la IA llega a tiempo, y con qué ingeniería— se librará en los próximos meses.

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