Microsoft presenta los Copilot+ PC y abre el debate sobre Recall
Microsoft estrena los Copilot+ PC, una nueva categoría de ordenadores con IA ejecutada en local. Su función Recall, que crea un historial visual de la actividad, promete facilitar las búsquedas pero plantea dudas de privacidad.
El 20 de mayo de 2024, Microsoft presentó los Copilot+ PC, una categoría de ordenadores Windows con hardware dedicado a IA y funciones como Recall. El anuncio de Microsoft prometía recuperar lo visto en el equipo mediante instantáneas procesadas localmente; esa utilidad también convertía el historial de pantalla en un activo que debía protegerse.
La apuesta importa porque Microsoft quiere desplazar algunas funciones de IA desde los centros de datos hasta el PC. Eso puede reducir la dependencia de la conexión, acelerar ciertas tareas y limitar el envío de información a servicios externos. Pero también convierte al ordenador en un dispositivo que observa y organiza más datos sobre su usuario.
Un PC con IA como requisito de hardware
Los Copilot+ PC deberán incorporar una NPU capaz de realizar al menos 40 TOPS. Una NPU, o unidad de procesamiento neuronal, es un chip especializado en los cálculos que usan los modelos de IA; está pensado para hacerlos con menor consumo energético que una CPU o una tarjeta gráfica convencional. Fuente primaria
Microsoft también fija un mínimo de 16 GB de memoria RAM y 256 GB de almacenamiento. Los primeros modelos llegarán con procesadores Snapdragon X Elite y Snapdragon X Plus de Qualcomm, una arquitectura basada en Arm que busca combinar autonomía y rendimiento. La compañía ha anunciado equipos de Acer, ASUS, Dell, HP, Lenovo, Samsung y sus propios Surface Laptop y Surface Pro. Fuente primaria
Los dispositivos comenzarán a comercializarse el 18 de junio, con precios a partir de 999 dólares en Estados Unidos. La etiqueta Copilot+ PC no equivale, por tanto, a cualquier ordenador compatible con Windows 11: identifica una generación concreta de hardware preparada para ejecutar las nuevas experiencias de IA de Microsoft. Fuente primaria
Recall convierte la actividad en un historial consultable
La función más llamativa es Recall. Windows toma instantáneas periódicas de lo que aparece en pantalla y utiliza modelos de IA para que el usuario pueda buscar después aquello que vio o hizo. La promesa de Microsoft es sencilla: recuperar una conversación, una página web, un documento o una imagen aunque no se recuerde el nombre del archivo ni la aplicación empleada.
En la demostración de Build, Recall permite desplazarse por una línea temporal de la actividad y formular consultas con lenguaje natural. Si alguien recuerda haber visto un gráfico sobre un tema concreto o una conversación con una determinada persona, el sistema aspira a localizarlo a partir del contenido visual y textual de las capturas.
No es una grabación de vídeo de la pantalla, sino un archivo de instantáneas que el sistema procesa e indexa. Microsoft sostiene que los datos se almacenan localmente en el dispositivo, no se envían a sus servidores y no se usan para entrenar sus modelos. Recall requiere iniciar sesión con Windows Hello y permite pausar la recopilación, eliminar momentos concretos o excluir aplicaciones y sitios web.
La privacidad no depende solo de que los datos queden en el PC
El diseño local evita uno de los principales recelos que despiertan los asistentes conectados a la nube: que una empresa centralice el historial de uso de millones de personas. Sin embargo, no elimina el problema de fondo. Un archivo que reúna capturas de correos, documentos de trabajo, mensajes, compras o credenciales visibles puede resultar extremadamente sensible si otra persona logra acceder al equipo.
También hay una cuestión práctica. Los filtros para excluir aplicaciones o páginas exigirán que el usuario conozca la función, entienda qué información no quiere conservar y configure las excepciones antes de necesitarlo. En un ordenador compartido, en un entorno laboral o ante datos confidenciales, esa carga de configuración puede ser relevante.
Microsoft ha presentado Recall como una herramienta que el usuario puede pausar y configurar, aunque en el anuncio inicial se activaba por defecto. Su utilidad depende precisamente de registrar mucho contexto. Esa tensión será difícil de resolver solo con controles de configuración: cuanto más completo sea el historial, mejor podrá encontrar información; cuanto más completo sea, mayor será el impacto potencial de un acceso indebido.
Una carrera por hacer útil la IA en el sistema operativo
Junto a Recall, los Copilot+ PC incorporarán mejoras de generación y edición de imágenes, traducción en directo mediante Live Captions y efectos de cámara procesados en local. Microsoft afirma que algunas de estas funciones podrán funcionar sin conexión a internet, un cambio relevante frente a las primeras oleadas de asistentes basados casi por completo en la nube.
La iniciativa sitúa a Windows en la misma dirección que Apple y Google: convertir la IA en una capacidad básica del dispositivo, no en una aplicación aislada. Para los usuarios, la prueba será si esas funciones ahorran tiempo de verdad. Para Microsoft, el reto inmediato será demostrar que un ordenador que recuerda más sobre su dueño también puede proteger mejor esa información.
“Local” describe una ubicación, no una garantía
Que una función se ejecute en el dispositivo reduce ciertos envíos a la nube, pero no elimina el riesgo. La pregunta útil es qué datos se capturan, dónde quedan, qué cuenta puede consultarlos y qué ocurre si otra aplicación o persona obtiene acceso al equipo. Un historial de pantalla reúne información procedente de servicios que nunca dieron permiso para convertirse en una base consultable: mensajes efímeros, videollamadas, gestores internos o datos de un cliente.
El análisis debe dibujar el recorrido completo. Empieza en la captura, sigue por el reconocimiento de texto e imágenes, el índice de búsqueda, el almacenamiento y la interfaz que devuelve resultados. En cada tramo se anotan cifrado, retención, exclusiones, registros de acceso y borrado. “No se envía a Microsoft” solo responde a una de esas preguntas; no dice si un usuario secundario, malware con privilegios o una copia de seguridad puede leerlo.
Cómo probar una memoria del sistema operativo
Antes de activarla en un entorno sensible conviene usar un perfil de prueba. Se muestran una contraseña temporal, un documento confidencial, una ventana privada y una aplicación excluida; después se busca cada elemento y se examinan los archivos locales. También se revoca acceso a un documento y se comprueba si su captura permanece recuperable. El ensayo debe repetirse con las cuentas y privilegios reales del equipo.
El control más seguro es que la función no empiece a recopilar hasta que la persona entienda el alcance y la active. Pausar, filtrar y borrar necesitan ser visibles, pero la configuración no sustituye una arquitectura que minimice datos. En una empresa, la política debe poder deshabilitar la captura por aplicación y verificar el estado de los dispositivos, no confiar en que cada empleado recuerde excluir una ventana.
La capacidad transferible es traducir “IA en el dispositivo” a un modelo de amenazas. Localiza captura, índice, claves, permisos, retención y borrado; luego prueba con datos señuelo. Ese procedimiento sirve para Recall, un buscador de fotos o cualquier asistente que prometa recordar la actividad personal.
Una actualización puede cambiar el riesgo
La evaluación pertenece a una versión concreta. Un cambio en activación predeterminada, autenticación, cifrado o filtros puede modificar la exposición sin cambiar el nombre Recall. Antes de una actualización importante hay que repetir las pruebas, comprobar que las exclusiones siguen vigentes y verificar que el borrado elimina índice, capturas y copias asociadas. La memoria útil también necesita una forma comprobable de olvidar.
El resultado de la prueba debe terminar en una decisión concreta: activar, desactivar o limitar la función por perfil. Registra versión, política y fecha para poder revisarla. Sin esa salida, un informe de privacidad describe riesgos pero no cambia la exposición del equipo.
La configuración también es parte del producto evaluado.
Este artículo se ha elaborado con inteligencia artificial bajo supervisión editorial humana.