El AI Pin se apaga: HP compra los restos de Humane por 116M$
Humane vende sus activos a HP y apaga sus servidores el 28 de febrero. Los pins de 499 dólares que prometían sustituir al móvil quedarán inservibles. Fin de la primera burbuja del hardware de IA.
Humane anunció este martes que HP ha comprado la mayoría de sus activos por 116 millones de dólares. La startup detiene de inmediato la venta de su AI Pin de 499 dólares y, lo más grave para quienes ya lo compraron, apagará sus servidores en cuestión de días. A partir del 28 de febrero a las 12 del mediodía (hora del Pacífico), los dispositivos dejarán de funcionar.
No es una degradación de servicio ni una retirada de soporte parcial: es la muerte total del producto. Según el comunicado de la empresa, después de esa fecha los pins no podrán conectarse a los servidores de Humane, lo que significa que se quedarán sin llamadas, sin mensajes, sin consultas ni respuestas de IA y sin acceso a la nube. Humane recomienda a sus clientes que transfieran cuanto antes fotos y datos importantes a un dispositivo externo, porque después no habrá manera de recuperarlos.
Un dispositivo que muere del todo, no a medias
El detalle técnico importa más de lo que parece. El AI Pin era un aparato pensado desde el origen para depender de la nube: casi todo lo que hacía —procesar voz, responder preguntas, gestionar comunicaciones— pasaba por los servidores de la compañía. Cuando esos servidores se apagan, no queda un cacharro con funciones reducidas. Queda un objeto inerte.
Esa es la diferencia entre un smartphone abandonado, que al menos sigue haciendo llamadas y ejecutando apps locales, y un dispositivo que existía solo como terminal de un servicio remoto. El AI Pin pertenece a la segunda categoría, y su desconexión deja a los compradores con un pisapapeles de 499 dólares.
Humane disolverá también su equipo de atención al cliente el 28 de febrero. Habrá reembolsos, pero muy limitados: solo tienen derecho quienes compraron el pin en los últimos 90 días. Cualquiera que lo adquiriera antes se queda sin dinero y sin aparato.
De promesa de sustituir al móvil a fracaso comercial
Humane irrumpió con mucho ruido en abril de 2024, cuando lanzó el AI Pin y lo presentó como un sustituto del smartphone. La startup, con sede en la bahía de San Francisco y fundada por los exempleados de Apple Bethany Bongiorno e Imran Chaudhri, había levantado más de 230 millones de dólares para construir el dispositivo. Sobre el papel, la propuesta era audaz: un aparato que llevas en la ropa, sin pantalla, gobernado por voz e inteligencia artificial.
La realidad decepcionó a buena parte de los primeros analistas y clientes, y eso desató la crisis de la empresa. En un momento del verano pasado, las devoluciones del AI Pin empezaron a superar a las ventas, según informó The Verge. A la mala prensa se sumó un problema de seguridad: Humane pidió a sus clientes que dejaran de usar la funda de carga del dispositivo por riesgo de incendio de la batería. En octubre, la compañía, que durante mucho tiempo había cobrado 699 dólares por el AI Pin, bajó el precio en 200 dólares.
La magnitud del batacazo se entiende mejor mirando lo que Humane pretendía valer. En mayo de 2024 buscaba ser adquirida por una cifra muy superior, de entre 750 millones y 1.000 millones de dólares, según un informe de Bloomberg. La venta finalmente cerrada por 116 millones supone menos de la sexta parte del extremo bajo de aquella aspiración, y ni siquiera cubre los 230 millones que la empresa había recaudado de inversores.
Qué compra HP en realidad: los cerebros y el software, no el pin
La operación deja claro qué interesaba a HP y qué no. La compañía se queda con los ingenieros y los responsables de producto de Humane, que formarán la base de un nuevo grupo interno llamado HP IQ, descrito como un "laboratorio de innovación en IA centrado en construir un ecosistema inteligente en los productos y servicios de HP para el futuro del trabajo".
HP también adquiere parte de la tecnología de Humane, en particular su sistema operativo de IA, CosmOS. La startup había mostrado recientemente un anuncio en el que ese sistema operativo funcionaba en el sistema de entretenimiento de un coche, un altavoz inteligente, un televisor y un teléfono Android. Esa tecnología, según HP, podría servir para integrar inteligencia artificial en sus ordenadores personales e impresoras.
Dicho de otra forma: HP no compra el AI Pin. Compra el talento y el software que había detrás. El hardware que definió a Humane —el objeto físico que se suponía revolucionario— es precisamente lo que se descarta y se apaga. Es una compra de personas y propiedad intelectual, un acqui-hire con licencia tecnológica incluida, no el rescate de un producto.
La primera burbuja del 'hardware de IA' se desinfla
El cierre de Humane marca el final de una etapa concreta: la del dispositivo de IA independiente que iba a jubilar al teléfono. Durante 2024 se instaló la idea de que la inteligencia artificial generativa exigía nuevas formas de hardware, aparatos pensados desde cero para conversar con un asistente en lugar de tocar una pantalla. Humane fue el estandarte más visible de esa apuesta, y también el más caro.
El desenlace deja un aviso que va más allá de una startup. Cualquier dispositivo que dependa por completo de servidores ajenos para funcionar hereda un riesgo que el comprador no controla: si la empresa cierra o cambia de manos, el aparato puede convertirse en chatarra de un día para otro. No es un fallo del AI Pin en particular, sino de un modelo en el que el cliente compra hardware pero alquila, de facto, su utilidad.
Para HP, la jugada tiene lógica: absorbe un equipo con experiencia en integrar IA en hardware de consumo y un sistema operativo que puede trasladar a productos que ya vende por millones. Para los dueños del AI Pin, en cambio, el aprendizaje llega tarde y caro. Tienen hasta el 28 de febrero para salvar sus datos antes de que el dispositivo por el que pagaron cientos de dólares deje de responder para siempre.