ChatGPT alcanza 100 millones de usuarios en solo dos meses
ChatGPT habría llegado a 100 millones de usuarios activos mensuales en enero, apenas dos meses tras su lanzamiento. La estimación de UBS sitúa al chatbot de OpenAI como la aplicación de consumo de crecimiento más rápido hasta la fecha.
ChatGPT habría alcanzado los 100 millones de usuarios activos mensuales en enero, solo dos meses después de que OpenAI lo pusiera a disposición del público el 30 de noviembre. La estimación, elaborada por UBS a partir de datos de Similarweb, convierte al chatbot en la aplicación de consumo que más rápido ha llegado a esa escala hasta ahora.
La cifra no equivale a 100 millones de suscriptores ni de cuentas de pago: ChatGPT se ofrece gratuitamente y el indicador mide usuarios activos en un mes. Aun así, da una dimensión poco habitual de la velocidad con la que el producto ha salido del nicho tecnológico. UBS calcula que el servicio ya registraba unos 13 millones de usuarios diarios en enero, más del doble que en diciembre.
De una demostración de IA a un producto masivo
OpenAI presentó ChatGPT como una interfaz conversacional basada en GPT-3.5, una familia de modelos de lenguaje capaz de generar texto, responder preguntas, resumir documentos y escribir código a partir de instrucciones en lenguaje corriente. La novedad no era únicamente técnica: modelos similares ya existían, pero el formato de chat hizo que sus posibilidades fueran accesibles para cualquiera con un navegador.
El usuario no necesita aprender comandos ni instalar programas. Puede pedir un borrador de correo, una explicación de un concepto, ideas para una clase o ayuda con un error de programación y continuar la conversación si la primera respuesta no sirve. Esa facilidad ha favorecido que el servicio circule por redes sociales, aulas y oficinas a una velocidad que otros productos digitales rara vez consiguen.
La comparación ilustra el salto. TikTok necesitó alrededor de nueve meses para alcanzar 100 millones de usuarios globales, de acuerdo con la estimación citada por UBS. Instagram tardó cerca de dos años y medio. Son comparaciones imperfectas —cada aplicación mide su audiencia de forma distinta y creció en un contexto tecnológico diferente—, pero ayudan a situar la escala de la adopción.
El éxito también expone sus límites
La popularidad de ChatGPT no significa que sus respuestas sean fiables por defecto. El sistema produce texto convincente, pero puede cometer errores, inventar referencias o presentar una afirmación dudosa con seguridad. OpenAI advierte de esas limitaciones y de que el modelo puede generar respuestas incorrectas o sesgadas.
Ese problema importa especialmente porque muchas de las primeras pruebas están ocurriendo en contextos donde la apariencia de autoridad pesa: estudiantes que lo emplean para trabajos, empleados que preparan documentos y desarrolladores que le piden código. En enero, el Departamento de Educación de Nueva York bloqueó el acceso a ChatGPT en sus redes y dispositivos escolares por preocupaciones relacionadas con la precisión de sus respuestas y el aprendizaje de los alumnos.
También está abierta la cuestión de los datos. Introducir en el chat información interna de una empresa, datos personales o textos confidenciales puede crear riesgos de privacidad y cumplimiento normativo. La adopción rápida está obligando a organizaciones y centros educativos a decidir qué usos permiten antes de que existan reglas maduras para esta clase de herramientas.
Una señal para Google, Microsoft y el resto del sector
El hito llega en un momento decisivo para la búsqueda en internet y el software de oficina. Los buscadores tradicionales entregan enlaces que el usuario debe evaluar; ChatGPT ofrece una respuesta redactada. Esa diferencia puede cambiar la manera de encontrar información, aunque también concentra el riesgo: si la respuesta está equivocada, el error llega ya empaquetado como una conclusión.
Microsoft anunció el 23 de enero una nueva inversión plurianual y multimillonaria en OpenAI, profundizando una alianza que ya llevaba la tecnología de la compañía a servicios como Azure y GitHub Copilot. El crecimiento de ChatGPT refuerza la presión sobre Google y otros grupos tecnológicos para incorporar sistemas generativos a sus productos sin trasladar al usuario los fallos de precisión, coste y seguridad que todavía arrastran.
La cifra de 100 millones no resuelve esas cuestiones, pero sí confirma que la inteligencia artificial generativa ha dejado de ser una demostración reservada a especialistas. El siguiente examen será menos visible que el contador de usuarios: comprobar si estas herramientas mantienen su utilidad cuando pasan de la curiosidad inicial a tareas reales, repetidas y con consecuencias.