Emad Mostaque deja Stability AI en plena crisis de la empresa
El fundador de Stability AI ha dimitido como consejero delegado y miembro del consejo. Su salida llega tras recortes, tensiones financieras y la marcha de investigadores de una firma clave en la popularización de la IA generativa de imágenes.
Emad Mostaque ha dimitido como consejero delegado de Stability AI, la compañía detrás de Stable Diffusion, uno de los modelos de generación de imágenes más influyentes de la actual ola de inteligencia artificial. También abandona el consejo de administración de la empresa.
La salida se produce este 22 de marzo, tras meses de dificultades financieras, despidos y la marcha de varios investigadores y directivos. El consejo ha designado a la directora de operaciones, Shan Shan Wong, como consejera delegada interina mientras busca un sustituto permanente.
Mostaque ha explicado que quiere centrarse en la inteligencia artificial descentralizada. En un mensaje publicado en X, defendió que no se puede combatir la IA centralizada con más IA centralizada. La idea resume una discrepancia de fondo: frente a los grandes laboratorios controlados por Microsoft, Google, Amazon o Meta, el fundador defiende que los modelos y la infraestructura de IA deben distribuirse entre más actores.
La empresa que llevó la generación de imágenes a millones de usuarios
Stability AI alcanzó notoriedad en 2022 con Stable Diffusion, un sistema capaz de crear imágenes a partir de una descripción escrita. Su relevancia no procedía solo de la calidad de los resultados: la compañía publicó los pesos del modelo —los archivos numéricos que recogen lo aprendido durante el entrenamiento—, permitiendo a desarrolladores y empresas ejecutarlo y adaptarlo en sus propios equipos.
Ese enfoque facilitó una rápida expansión de herramientas creativas, aplicaciones de edición y servicios basados en generación visual. También colocó a Stability AI en el centro de los debates sobre derechos de autor, datos de entrenamiento y el uso comercial de imágenes generadas por máquinas.
La empresa recaudó 101 millones de dólares en una ronda anunciada en octubre de 2022, con una valoración cercana a los 1.000 millones. En aquel momento, el entusiasmo inversor por la IA generativa convertía a Stability AI en uno de los nombres más visibles fuera de las grandes tecnológicas.
Crecer rápido también elevó los costes
La posición de la compañía se ha deteriorado desde entonces. Entrenar modelos competitivos exige grandes cantidades de capacidad de cálculo, una infraestructura cara que suele estar en manos de proveedores de nube como Amazon Web Services, Google Cloud o Microsoft Azure. La publicación de modelos abiertos, además, no garantiza por sí misma unos ingresos recurrentes suficientes para sostener esa inversión.
Stability AI recortó plantilla en octubre de 2023. A ello se sumaron salidas relevantes, entre ellas la de Ed Newton-Rex, que dirigía el área de audio de la compañía. Newton-Rex explicó públicamente que dejaba el puesto por su desacuerdo con el uso de obras protegidas por derechos de autor para entrenar sistemas generativos sin permiso.
La empresa también ha afrontado litigios en Estados Unidos por las imágenes empleadas para entrenar Stable Diffusion. Estas demandas no han resuelto todavía la cuestión central: hasta qué punto el entrenamiento de modelos con obras disponibles en internet requiere autorización o compensación para sus autores.
El reto de encontrar un modelo de negocio
La dimisión de Mostaque no altera la importancia técnica de Stable Diffusion ni la amplia comunidad que ha crecido a su alrededor. Pero sí deja abierta una cuestión empresarial decisiva: cómo financiar el desarrollo de modelos abiertos cuando los competidores más potentes cuentan con los presupuestos, los chips y la infraestructura de las grandes plataformas.
La etapa de Shan Shan Wong será una prueba para Stability AI. La compañía necesita retener talento, asegurar financiación y demostrar que puede convertir su tecnología en productos y servicios sostenibles sin abandonar el espíritu abierto que la hizo relevante. Para el sector, su situación muestra que publicar modelos puede acelerar la innovación, pero no resuelve automáticamente quién paga el coste de construirlos y mantenerlos.