Google invertirá hasta 2.000 millones de dólares más en Anthropic
Google ha acordado inyectar hasta 2.000 millones de dólares adicionales en Anthropic, el laboratorio de IA fundado por antiguos ingenieros de OpenAI, profundizando una alianza que ya venía de 2022 y 2023.
Google ha acordado invertir hasta 2.000 millones de dólares adicionales en Anthropic, según se conoció hoy, ampliando una relación financiera que se remonta a 2022 y que convierte al gigante de Mountain View en uno de los principales patrocinadores del laboratorio de inteligencia artificial fundado por Dario y Daniela Amodei.
Una alianza que viene de lejos
Google no llega nuevo a esta historia. A comienzos de 2023 se conoció que estaba dispuesto a poner hasta 300 millones de dólares a cambio de una participación cercana al 10% de la compañía, en una operación que se remonta a un acuerdo de 2022. La cifra anunciada hoy, de hasta 2.000 millones, multiplica varias veces ese compromiso previo y confirma que Google no piensa quedarse al margen mientras Anthropic gana peso como alternativa a OpenAI.
Anthropic, fundada en 2021 por antiguos responsables de investigación y seguridad de OpenAI, se ha construido una reputación distinta a la de su rival: pone el acento en lo que llama "IA constitucional", un método para alinear el comportamiento de sus modelos con un conjunto explícito de principios éticos, en lugar de depender únicamente de la retroalimentación humana. Su familia de modelos Claude, con Claude 2 lanzado el pasado julio, compite directamente con GPT-4 en tareas de razonamiento, resumen y generación de texto, aunque con una base de usuarios todavía muy inferior a la de ChatGPT.
No es la única gran tecnológica en la mesa
Google no es el único gigante que ha decidido apostar fuerte por Anthropic. El pasado mes de septiembre, Amazon anunció que invertiría hasta 4.000 millones de dólares en la compañía, a cambio de una participación minoritaria, en un movimiento que buscaba tanto ganar exposición a la carrera de la IA generativa como asegurar que los modelos de Anthropic se sirvieran preferentemente a través de la infraestructura de AWS. La entrada de Google, en paralelo, deja a Anthropic financiada por dos de los mayores proveedores de infraestructura en la nube del mundo, algo poco habitual entre las startups de IA.
Para Google, el cálculo es doble. Por un lado, participar del capital de Anthropic le da una vía indirecta para competir en la carrera de los grandes modelos de lenguaje sin depender exclusivamente de su propio desarrollo interno, encabezado por DeepMind y el proyecto Gemini, aún en fase de preparación. Por otro, empuja a que Anthropic utilice Google Cloud como infraestructura de cómputo, en un mercado donde cada gran modelo entrenado consume cantidades ingentes de chips y electricidad.
La sombra de Microsoft y OpenAI
Toda esta partida se juega bajo la sombra del acuerdo entre Microsoft y OpenAI, que desde 2019 ha canalizado miles de millones de dólares hacia la compañía de Sam Altman y ha convertido a Azure en la infraestructura de referencia para ChatGPT y GPT-4. Ese pacto obligó al resto de grandes tecnológicas a moverse: Google, Amazon y también Meta han buscado sus propias fichas en el tablero de la IA generativa, ya sea desarrollando modelos propios o financiando a terceros.
La jugada de Google con Anthropic responde exactamente a esa lógica. Si Microsoft tiene a OpenAI, Google quiere tener, como mínimo, una posición sólida en Anthropic, además de sus propios desarrollos internos. La diferencia frente al modelo de Microsoft-OpenAI es que Google no ha buscado (al menos no de forma pública) una integración exclusiva de Claude en sus productos, sino una relación más orientada a infraestructura y participación financiera.
Qué implica para el sector
Con Amazon y Google como respaldos financieros, Anthropic entra en una posición de fuerza poco habitual para una startup de apenas dos años de vida. Eso le da margen para seguir entrenando modelos cada vez más grandes y costosos sin depender de una sola ronda de capital riesgo, algo que la mayoría de sus competidores no puede permitirse.
Para el resto del ecosistema, el mensaje es claro: la carrera por los modelos de frontera ya no se libra solo entre laboratorios de investigación, sino entre las cuentas bancarias de las grandes tecnológicas que los financian. Cuánto de esos 2.000 millones llegará finalmente a las arcas de Anthropic, y bajo qué condiciones, es algo que previsiblemente se irá conociendo en los próximos meses.