Google añade información sobre el uso de IA en los anuncios
My Ad Center mostrará si un anuncio fue creado o editado con IA. La señal puede proceder de las herramientas de Google, de una declaración del anunciante o de una exigencia local, y cada vía ofrece una certeza distinta.
Google anunció el 9 de julio de 2026 una sección de My Ad Center que informa de si un anuncio fue creado o editado con inteligencia artificial. La entrada oficial de Google Ads sitúa la función en el menú de tres puntos o el icono de información de los anuncios de Búsqueda, YouTube y Discover, con acceso global. La novedad no coloca necesariamente una etiqueta sobre cada imagen: en su forma general, el usuario tiene que abrir el panel y entrar en «Cómo se hizo este anuncio».
El anuncio describe tres vías para producir la información. Si el anunciante usa herramientas generativas de Google Ads, Google añade automáticamente la divulgación al panel. Si crea la pieza fuera de esas herramientas, dispone de un control para declarar el uso de IA. Y, cuando los requisitos locales lo exijan, una etiqueta puede aparecer directamente en el anuncio, de forma automática o a partir de ese control.
Esta arquitectura corrige un defecto habitual de los titulares sobre transparencia: «Google etiquetará los anuncios creados con IA» suena a un detector universal, pero la fuente no promete que Google identifique todo contenido sintético externo. Promete una divulgación basada en varias señales. Una etiqueta presente aporta información; su ausencia no demuestra por sí sola que una pieza se produjera sin IA.
Divulgación, procedencia y cumplimiento no son lo mismo
Una divulgación es el mensaje que ve una persona. La procedencia es la información técnica o documental sobre el origen y las transformaciones de un archivo. El cumplimiento reúne las reglas, comprobaciones y consecuencias que buscan que la declaración sea correcta. Un sistema puede ser fuerte en una capa y débil o silencioso en otra.
Google explica que ya incorpora señales imperceptibles como SynthID en las salidas de sus herramientas generativas. Esa marca de procedencia puede alimentar una divulgación automática dentro del ecosistema que la reconoce. Para una creatividad producida fuera, la empresa ofrece una declaración manual. El comunicado no detalla un detector universal para esos archivos ni afirma que cada ausencia de declaración vaya a ser descubierta. Añadir esa promesa sería ir más lejos que la fuente.
La política contra anuncios engañosos opera en un eje diferente. Google recuerda en el mismo anuncio que prohíbe la publicidad engañosa tanto si se usó IA como si no. Una imagen sintética puede representar honestamente una idea, y una fotografía real puede acompañar una afirmación falsa. La etiqueta responde «cómo se creó o editó»; no certifica que el producto exista, que rinda como se anuncia ni que la oferta sea legítima.
Cinco preguntas para auditar una etiqueta
La primera pregunta es la cobertura: qué anuncios, formatos, superficies, regiones y tipos de edición entran. Google cita Búsqueda, YouTube y Discover, pero también reconoce que la forma visible depende de requisitos locales. El lector no debe convertir «accesible globalmente» en «idéntico en todos los países».
La segunda es el disparador: qué evidencia activa el aviso. Puede ser el registro interno de una herramienta de Google, la selección de un control por el anunciante o una obligación regional. La interfaz debería permitir distinguir esas procedencias, porque no ofrecen el mismo grado de verificación. Si el panel solo muestra una frase común, conviene no atribuirle más certeza de la que permite el mecanismo.
La tercera es la ubicación. Una advertencia sobre la creatividad llama la atención durante la exposición; una explicación tras un menú sirve a quien decide investigar. El anuncio oficial confirma que «Cómo se hizo» vive en My Ad Center y que la etiqueta directa depende de circunstancias locales. Por eso visibilidad potencial y exposición efectiva son métricas distintas.
La cuarta es el cumplimiento: qué sucede ante una omisión o una declaración falsa. En la página del lanzamiento, Google informa de la prohibición general de engaño y de la verificación de anunciantes, pero no publica una tasa de detección para IA externa, un muestreo de auditoría ni una sanción específica para este control. La conclusión correcta no es «Google no comprueba nada», sino «esta fuente no permite medir la comprobación externa».
La quinta es la auditabilidad: si el usuario, un investigador o el propio anunciante puede conservar la evidencia. Una buena divulgación identifica la pieza, el anunciante, la base de la etiqueta, la fecha y, si hay una corrección, el historial. El anuncio de julio explica la vista para el usuario, no un registro público completo de las decisiones de etiquetado. Ese límite señala qué dato pedir después.
Cómo usar el panel sin confundir la señal
My Ad Center nació como un control de la experiencia publicitaria. En la presentación original de 2022, Google explicó que el menú permitía ajustar marcas y temas, limitar categorías sensibles y controlar la personalización. La nueva sección añade procedencia creativa a ese contexto; no convierte el panel en un análisis forense.
Cuando aparezca una divulgación de IA, úsela como punto de partida. Compruebe quién paga el anuncio, visite el centro de transparencia para ver otras piezas de ese anunciante y contraste en la página del vendedor las características decisivas. Si el anuncio muestra un producto físico, busque fotografías independientes, dimensiones, materiales y condiciones de devolución. La pregunta útil no es solo si una imagen es sintética, sino qué afirmación pretende que usted crea o qué acción intenta provocar.
Cuando no aparezca la divulgación, no concluya que la creatividad es una fotografía ni que no hubo edición generativa. La señal puede no haberse activado, el cambio puede quedar fuera del alcance declarado o la pieza puede pertenecer a otra vía. Evalúe el contenido con los mismos controles: identidad del anunciante, coherencia de la oferta, evidencia del producto y condiciones de compra.
Un protocolo para anunciantes
Una empresa que produzca publicidad puede evitar depender de la memoria de quien carga la campaña. Debe registrar para cada activo la herramienta de origen, los archivos de entrada, las ediciones, el responsable, la afirmación comercial asociada y la jurisdicción de destino. Después asigna la divulgación exigida y conserva una copia del panel o del anuncio publicado.
El inventario también necesita una distinción entre asistencia y generación sustantiva. Recortar, ajustar color, componer una escena inexistente o crear una persona sintética no afectan del mismo modo a la percepción. Google indica que la sección cubre contenido creado o editado con IA, pero las obligaciones regionales pueden definir umbrales propios. El equipo debe documentar la transformación antes de decidir si entra, y elevar la duda jurídica en vez de inventar una regla global.
Antes del lanzamiento, otra persona compara el activo final con el registro y con la afirmación del anuncio. Después se abre My Ad Center desde la pieza servida para comprobar que la información llega al usuario. Esa verificación de extremo a extremo encuentra fallos que una casilla marcada en la consola no revela.
Qué evidencia falta para juzgar el sistema
El anuncio establece alcance, ubicación y mecanismos de entrada, pero no ofrece resultados. Para evaluar eficacia harán falta cifras con denominador: proporción de anuncios con IA etiquetados por cada vía, omisiones detectadas, correcciones, tiempo hasta la rectificación y cuántas personas abren el panel. Cada métrica debe separar herramientas propias, declaraciones externas y obligaciones locales; mezclarlas ocultaría dónde funciona el sistema.
La capacidad transferible es leer cualquier etiqueta mediante cinco ejes: cobertura, disparador, ubicación, cumplimiento y auditabilidad. Aplicados a Google, muestran una mejora real de información y también su límite documental. La función ofrece una puerta para preguntar cómo se hizo un anuncio; no reemplaza la comprobación de lo que ese anuncio afirma.
Esa distinción evita convertir una señal útil en una garantía que Google no ha ofrecido.
Este artículo se ha elaborado con inteligencia artificial bajo supervisión editorial humana.