Ilya Sutskever deja OpenAI tras casi una década
Ilya Sutskever, cofundador y científico jefe de OpenAI, abandona la empresa tras casi diez años. Su salida cierra una etapa marcada por su trabajo en los grandes modelos y por la crisis de gobierno que apartó brevemente a Sam Altman en noviembre.
Ilya Sutskever, cofundador y científico jefe de OpenAI, ha anunciado este martes que deja la compañía tras casi una década. Es una salida relevante para la empresa que popularizó ChatGPT: Sutskever ha sido una de las figuras científicas más influyentes en el desarrollo de los modelos de lenguaje modernos y tuvo un papel central en la crisis de gobierno de OpenAI el pasado noviembre.
En un mensaje publicado en X, Sutskever describió la trayectoria de OpenAI como extraordinaria y expresó su confianza en que la empresa construirá una inteligencia artificial general —una IA capaz de resolver una amplia variedad de tareas intelectuales— segura y beneficiosa bajo el liderazgo de Sam Altman y Greg Brockman. También adelantó que trabaja en un proyecto personal del que compartirá detalles más adelante.
OpenAI ha comunicado que Jakub Pachocki, hasta ahora director de investigación, asumirá el cargo de científico jefe.
Uno de los arquitectos de la OpenAI actual
Sutskever fundó OpenAI en 2015 junto a Altman, Brockman, Elon Musk y otros investigadores y empresarios. Antes había trabajado en Google, donde participó en investigaciones fundamentales para el aprendizaje profundo, la técnica que permite a las máquinas encontrar patrones en grandes cantidades de datos.
Su nombre está ligado a algunos de los avances que prepararon el terreno para los sistemas actuales. Fue coautor de trabajos decisivos sobre redes neuronales para visión artificial y sobre traducción automática basada en redes neuronales. En OpenAI dirigió una parte sustancial de la investigación que desembocó en las familias GPT, los modelos que sustentan ChatGPT.
La importancia de ese recorrido no reside solo en los títulos. OpenAI se ha convertido en pocos años en una compañía con productos de uso masivo y una influencia enorme sobre el rumbo comercial de la IA generativa. Que su principal responsable científico abandone la organización altera el equilibrio entre investigación, producto y seguridad dentro de una empresa sometida a una presión competitiva creciente.
La sombra de la crisis de noviembre
La salida llega seis meses después del episodio más turbulento de la historia de OpenAI. El consejo de administración destituyó a Sam Altman el 17 de noviembre de 2023, una decisión en la que Sutskever participó como miembro del consejo. La noticia provocó una rebelión interna: más de 700 empleados amenazaron con dimitir si Altman no regresaba.
Días después, Sutskever manifestó públicamente que lamentaba haber participado en la decisión de apartar a Altman y afirmó que haría todo lo posible por reunificar la empresa. Altman volvió al puesto de consejero delegado el 22 de noviembre, con un consejo renovado y sin Sutskever entre sus miembros.
Aquella crisis expuso una tensión que sigue siendo esencial para entender OpenAI. La organización nació con una misión orientada a desarrollar una IA avanzada que beneficiara a toda la humanidad, pero hoy también compite en un mercado de enorme valor económico frente a Google, Anthropic, Meta y otras tecnológicas. La velocidad de los lanzamientos y la necesidad de controlar riesgos no siempre avanzan al mismo ritmo.
Sutskever estaba especialmente asociado al segundo aspecto. En 2023 codirigió el equipo de Superalignment, creado para investigar cómo supervisar y controlar sistemas de IA mucho más capaces que los actuales. El objetivo era resolver, en cuatro años, problemas de seguridad que podrían aparecer con modelos futuros. Su marcha deja abierta la pregunta de cuánto peso conservará esa línea de investigación dentro de OpenAI.
Un relevo científico en un momento decisivo
Jakub Pachocki toma el relevo como científico jefe tras haber dirigido la investigación de OpenAI. Ha participado en el desarrollo de GPT-4 y en otros sistemas de la compañía, por lo que el nombramiento apuesta por continuidad técnica en vez de por una incorporación externa.
La salida de Sutskever no implica por sí misma un cambio de estrategia ni revela el contenido de su próximo proyecto. Pero sí elimina de la primera línea de OpenAI a uno de sus fundadores y a una voz con autoridad singular en el debate sobre cómo construir sistemas de IA cada vez más potentes.
Para OpenAI, el reto inmediato será demostrar que puede mantener su capacidad de investigación mientras comercializa sus productos y responde a las exigencias de seguridad que acompañan a los modelos más avanzados. Para el sector, la próxima iniciativa de Sutskever merece atención: pocas personas han influido tanto en la tecnología que ha llevado la IA generativa al centro de la economía y del debate público.