Microsoft lleva su alianza con OpenAI a una nueva escala
Microsoft ha anunciado una nueva fase de su alianza con OpenAI, respaldada por una inversión que la prensa cifra en unos 10.000 millones de dólares. Azure será la infraestructura exclusiva de la compañía creadora de ChatGPT.
Microsoft ha anunciado este lunes una nueva fase de su alianza con OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT y DALL-E. La compañía no ha hecho pública la cuantía exacta, pero varios medios estadounidenses la sitúan en torno a los 10.000 millones de dólares.
El acuerdo convierte a Microsoft en el gran socio tecnológico y financiero de OpenAI en un momento decisivo: ChatGPT ha llevado los modelos de lenguaje generativos al público general y ha acelerado la competición entre las grandes plataformas tecnológicas. La alianza afecta tanto a la infraestructura que entrena estos sistemas como a su llegada a productos empresariales y de consumo.
Azure será la base de los modelos de OpenAI
Microsoft y OpenAI ya colaboraban desde 2019, cuando la tecnológica de Redmond invirtió 1.000 millones de dólares en la organización. En 2021 ambas partes ampliaron la relación con una nueva inversión, cuya cifra no se comunicó.
La novedad anunciada hoy es la llamada tercera fase de esa colaboración. Microsoft seguirá desarrollando superordenadores especializados para OpenAI dentro de Azure, su plataforma de computación en la nube. Entrenar modelos como GPT-3 requiere procesar enormes cantidades de texto y ajustar miles de millones de parámetros —los valores internos que el modelo modifica para aprender patrones—, una tarea al alcance de muy pocas empresas por su coste eléctrico y de infraestructura.
OpenAI utilizará Azure como proveedor exclusivo de nube. A cambio, Microsoft podrá integrar los modelos de la compañía en sus propios servicios y comercializarlos a empresas mediante Azure OpenAI Service.
Este servicio, disponible de forma general desde la pasada semana, permite a las compañías acceder desde Azure a modelos como GPT-3.5, Codex y DALL-E 2. La diferencia importante es que una empresa no tiene que construir un modelo de lenguaje desde cero: puede usar los de OpenAI dentro de la infraestructura, los controles de seguridad y los contratos empresariales de Microsoft.
De GitHub Copilot a una integración más amplia
La relación ya había dado productos concretos. GitHub Copilot, el asistente que propone código a los programadores, se basa en modelos desarrollados por OpenAI. Microsoft también ha incorporado estas capacidades en herramientas de Power Platform y en servicios de Azure orientados a desarrolladores.
El anuncio abre la puerta a una integración más extensa en productos de Microsoft, aunque la empresa no ha detallado qué aplicaciones recibirán primero estos modelos ni en qué fechas. La ambición es clara: convertir la inteligencia artificial generativa en una capa común de su oferta, desde el software para oficinas hasta las herramientas para crear aplicaciones.
Para OpenAI, el acuerdo aporta algo más que capital. La organización necesita una capacidad de cálculo extraordinaria para entrenar y operar sus modelos a gran escala. ChatGPT, lanzado a finales de noviembre, ha mostrado hasta qué punto el interés público puede disparar la demanda de estos servicios. Mantenerlos disponibles para millones de personas exige servidores, chips especializados y una inversión sostenida.
Un movimiento para controlar la infraestructura de la IA
La operación también refuerza la posición de Microsoft frente a Google, Amazon y Meta. La competencia ya no consiste solo en publicar un modelo potente: importa quién dispone de los centros de datos, los chips y la red comercial para ofrecerlo a empresas.
Microsoft obtiene acceso privilegiado a una de las tecnologías que más atención ha despertado desde finales de 2022. OpenAI, por su parte, gana una vía para convertir sus avances de investigación en productos empresariales sin tener que levantar por sí sola una infraestructura global de nube.
Queda una cuestión relevante para clientes y reguladores: hasta qué punto esta alianza concentrará el acceso a los modelos más avanzados en unas pocas plataformas. Azure OpenAI Service facilita que una empresa mediana pruebe estas herramientas, pero también sitúa una parte creciente de la cadena tecnológica —modelo, cálculo y distribución— bajo el mismo grupo de socios.
Los próximos meses mostrarán si Microsoft traduce esta inversión en funciones visibles para sus usuarios o si la prioridad inicial queda en manos de desarrolladores y grandes clientes de Azure. Lo que ya cambia es la escala: OpenAI deja de ser solo un laboratorio de investigación muy influyente para convertirse en una pieza central de la estrategia de nube y software de Microsoft.