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Microsoft crea Microsoft AI y ficha a Mustafa Suleyman

Microsoft ha creado Microsoft AI, una nueva división para sus productos de IA de consumo, dirigida por Mustafa Suleyman, cofundador de DeepMind e Inflection. La compañía incorpora también a varios miembros clave de Inflection.

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Microsoft ha creado una nueva organización, Microsoft AI, para acelerar el desarrollo de sus productos de inteligencia artificial orientados al público. La división estará dirigida por Mustafa Suleyman, cofundador de DeepMind e Inflection AI, y contará con Karen Simonyan, también cofundador de Inflection, como científico jefe.

El movimiento anunciado este martes no es una adquisición convencional. Microsoft ha contratado a Suleyman, Simonyan y a varios miembros relevantes de Inflection, mientras que la empresa seguirá existiendo de forma independiente y conservará su producto Pi. Ambas compañías han firmado además un acuerdo comercial que permite a Microsoft utilizar los modelos de Inflection.

Un nuevo responsable para la IA de consumo

Suleyman reportará directamente a Satya Nadella, consejero delegado de Microsoft. Su misión será liderar la investigación y los productos de IA de consumo de la compañía, incluidos Microsoft Copilot, Bing y Edge.

Es un encargo que va más allá de añadir funciones automáticas a programas ya conocidos. Microsoft intenta convertir Copilot en una capa de asistencia presente en su buscador, navegador, Windows y aplicaciones de productividad: una interfaz capaz de responder, resumir, generar contenido y ayudar a realizar tareas con lenguaje natural.

La compañía ya cuenta con una alianza estratégica con OpenAI, creadora de ChatGPT, y ha integrado modelos de esa empresa en buena parte de su catálogo. La llegada de Suleyman crea, sin embargo, un equipo interno específicamente dedicado a definir la experiencia de los usuarios finales. Microsoft busca controlar no solo la infraestructura y la distribución de la IA, sino también el diseño de los productos que millones de personas usarán cada día.

De DeepMind a Inflection

Mustafa Suleyman fue uno de los fundadores de DeepMind en 2010 junto a Demis Hassabis y Shane Legg. La empresa británica se convirtió en uno de los laboratorios más influyentes de la década, especialmente tras la compra por Google en 2014 y los avances de AlphaGo, el sistema que venció al campeón Lee Sedol en el juego de Go.

Suleyman dejó DeepMind en 2019 y en 2022 fundó Inflection AI junto a Karén Simonyan y Reid Hoffman, cofundador de LinkedIn. Inflection lanzó Pi, un asistente conversacional que se diferenciaba de ChatGPT por priorizar un tono personal y de acompañamiento antes que la productividad o la búsqueda de información.

La compañía también desarrolló Inflection-1 e Inflection-2, modelos de lenguaje de gran tamaño. Estos sistemas son redes entrenadas con enormes cantidades de texto para predecir y generar lenguaje, una técnica que sustenta a los asistentes conversacionales actuales.

Un acuerdo que transforma a Inflection

Inflection continuará operando, pero deberá reorganizarse tras la salida de buena parte de su equipo técnico y directivo. Reid Hoffman y el cofundador de DeepMind, Mustafa Suleyman, habían situado a la empresa entre las startups mejor financiadas de la nueva generación de modelos de lenguaje: Inflection había recaudado 1.300 millones de dólares en 2023 con participación de Microsoft, Nvidia y otros inversores.

La nueva etapa de la compañía estará más centrada en ofrecer su tecnología a empresas. Para Microsoft, el acuerdo ofrece talento, conocimiento técnico y acceso a modelos sin asumir formalmente una compra completa de la startup.

Ese formato puede tener consecuencias en un sector donde los grandes grupos compiten por un número limitado de investigadores e ingenieros especializados. Contratar equipos enteros y licenciar su tecnología permite integrar capacidades rápidamente, aunque deja abiertas preguntas sobre la continuidad real de las empresas que pierden a sus fundadores y a una parte sustancial de su plantilla.

Más competencia dentro y fuera de Microsoft

La decisión también refuerza la posición de Microsoft frente a Google, Meta, Amazon y las startups que desarrollan modelos propios. La carrera ya no consiste únicamente en entrenar sistemas más capaces: depende de quién logra convertirlos en herramientas fiables, accesibles y útiles para personas y empresas.

Microsoft parte con una ventaja poco habitual. Puede distribuir Copilot a través de Windows, Office, Bing, Azure y GitHub, además de beneficiarse de su asociación con OpenAI. Suleyman aporta experiencia en investigación, creación de productos y debate público sobre los riesgos de sistemas avanzados.

El reto será coordinar esa nueva organización con los equipos existentes de Microsoft y con OpenAI, cuyo acuerdo con la compañía sigue siendo central para su estrategia. La creación de Microsoft AI indica que Redmond quiere reducir su dependencia de una sola fuente de innovación y construir una identidad propia para sus asistentes de inteligencia artificial.

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