Microsoft estrena Bing con un chat de OpenAI para desafiar a Google
Microsoft incorpora un chat basado en tecnología de OpenAI a Bing y Edge. El servicio combina respuestas conversacionales, enlaces a las fuentes y un buscador tradicional en una ofensiva directa contra el dominio de Google.
Microsoft ha presentado este martes una nueva versión de Bing y del navegador Edge que integra un asistente conversacional basado en tecnología de OpenAI. La apuesta busca cambiar una costumbre consolidada: escribir palabras clave, abrir varios enlaces y reunir la respuesta por cuenta propia.
El nuevo Bing no sustituye por completo al buscador convencional. Microsoft lo plantea como una segunda capa: el usuario puede seguir viendo una página de resultados habitual, pero también pedir a la IA que sintetice información, compare opciones o prepare una respuesta más elaborada. La novedad importa porque lleva la IA generativa a uno de los servicios digitales más usados del mundo: la búsqueda web.
Un buscador que responde y muestra de dónde sale la información
La función de chat permite formular preguntas en lenguaje natural y mantener una conversación para concretar la petición. En la demostración de Microsoft, Bing podía preparar un itinerario de viaje, comparar televisores o resumir las ventajas e inconvenientes de distintos productos.
La diferencia frente a ChatGPT está en el acceso a información de la web y en la presentación de referencias. Las respuestas de Bing incluyen enlaces a las páginas utilizadas, un elemento esencial en un buscador: la herramienta no solo debe redactar una contestación convincente, sino permitir al lector comprobarla.
Microsoft denomina Prometheus al sistema que combina un modelo de lenguaje de OpenAI con su índice de búsqueda y su sistema de clasificación de resultados. Un modelo de lenguaje es un programa entrenado con grandes cantidades de texto para predecir y generar palabras; por sí solo puede producir una respuesta fluida, pero no garantiza que esté actualizada ni que sea cierta. Conectar ese modelo al buscador pretende reducir ese problema, aunque no lo elimina.
La compañía afirma que el modelo empleado es una nueva generación desarrollada por OpenAI, más potente que el que impulsaba ChatGPT en su lanzamiento público. Microsoft no ha identificado el modelo con un nombre comercial ni ha divulgado sus detalles técnicos.
Edge convierte la navegación en una conversación
La renovación también alcanza a Edge. El navegador incorpora una barra lateral con dos modos: Chat, para preguntar sobre lo que el usuario está leyendo, y Compose, para redactar textos con una longitud y tono indicados.
En la práctica, esto permite, por ejemplo, pedir un resumen de un informe abierto en el navegador o solicitar un borrador de correo a partir de una página. Es un cambio relevante porque desplaza la IA desde una ventana independiente a la tarea concreta que se está realizando.
Microsoft ha abierto inicialmente el nuevo Bing en una vista previa limitada para ordenadores. Algunas búsquedas ofrecen ya respuestas conversacionales completas; para probar conversaciones más largas, los usuarios deben apuntarse a una lista de espera. La empresa ha señalado que ampliará el acceso gradualmente, también a móviles, mientras extiende la vista previa a más usuarios.
La primera gran ofensiva tras el éxito de ChatGPT
El anuncio llega menos de tres meses después de que OpenAI publicara ChatGPT y demostrara hasta qué punto un chatbot puede atraer al público general. Microsoft mantiene una alianza estrecha con OpenAI desde 2019 y anunció el pasado enero una nueva inversión plurianual y multimillonaria en la compañía.
La oportunidad comercial es evidente. Google domina ampliamente el mercado mundial de búsqueda, mientras que Bing parte de una cuota muy inferior. Según StatCounter, Bing rondaba el 3% del mercado global de buscadores en enero de 2023, frente a una cuota cercana al 93% de Google. Para Microsoft, incluso un avance pequeño en ese reparto tendría valor estratégico y publicitario.
Google reaccionó ayer anunciando Bard, un servicio conversacional basado en su modelo LaMDA que prevé abrir a probadores antes de un lanzamiento público más amplio. La competencia ya no se limita a ofrecer enlaces más relevantes: pasa a decidir quién controla la interfaz desde la que millones de personas preguntarán a internet.
El reto: respuestas útiles sin convertir errores en certezas
La experiencia de Bing muestra una ventaja clara para consultas que exigen reunir información de varias fuentes. Pero también plantea un riesgo conocido de los modelos generativos: pueden afirmar datos falsos con una redacción muy segura. Los enlaces ayudan a revisar la respuesta, aunque no sustituyen esa revisión, especialmente en asuntos médicos, financieros, legales o de actualidad.
También queda por resolver el encaje económico de este formato. Una lista de enlaces dirige tráfico a muchos medios y comercios; una respuesta sintetizada puede hacer que el usuario necesite abrir menos páginas. Microsoft tendrá que demostrar que puede ofrecer respuestas directas sin vaciar de valor a los sitios que alimentan el ecosistema abierto de la web.
Por ahora, el lanzamiento sitúa la búsqueda con IA en el centro de la competencia por los productos de consumo y obliga a observar dos cosas: si la calidad resiste consultas reales y si Google responde con la rapidez suficiente a una amenaza que hasta hace poco parecía improbable.