Microsoft extiende la IA de OpenAI desde Azure hasta Bing y Skype
Microsoft acelera la integración de los modelos de OpenAI en Azure, Bing, Edge y Skype. La alianza ya no consiste solo en financiar a la empresa: empieza a convertir la IA generativa en una capa de sus productos cotidianos.
Microsoft ha pasado en pocas semanas de renovar su apuesta financiera por OpenAI a colocar sus modelos en el centro de varios productos. Azure ofrece ya acceso empresarial a estas tecnologías, mientras que Bing, Edge y desde hoy las aplicaciones móviles y Skype incorporan funciones de conversación y generación de texto.
El movimiento importa porque Microsoft no está presentando un producto aislado. Está construyendo una vía para llevar modelos de lenguaje —sistemas capaces de producir y resumir texto o mantener una conversación— a la nube que usan empresas y a programas con cientos de millones de usuarios.
Azure se convierte en la puerta de entrada para las empresas
Microsoft anunció en enero una nueva inversión plurianual y multimillonaria en OpenAI. La compañía no comunicó su importe, aunque varios medios estadounidenses lo situaron en torno a 10.000 millones de dólares. El acuerdo amplía una relación que ya incluía la supercomputación de Azure y el uso exclusivo de esta nube por parte de OpenAI.
La parte más inmediata para los clientes corporativos es Azure OpenAI Service, disponible con carácter general desde enero. El servicio permite a una empresa usar modelos como GPT-3.5, Codex o DALL·E mediante la infraestructura de Microsoft, con controles de acceso, facturación y requisitos de cumplimiento que no ofrece del mismo modo una cuenta de consumo.
No significa que cualquier trabajador pueda subir información sensible a un chatbot sin más. Las organizaciones siguen teniendo que decidir qué datos conectan a cada herramienta, quién puede utilizarlos y cómo revisan las respuestas. Los modelos pueden redactar con soltura y, a la vez, equivocarse con seguridad aparente. En un entorno empresarial, esa combinación obliga a conservar supervisión humana, especialmente en documentos legales, atención al cliente o decisiones financieras.
Bing busca cambiar cómo se usa un buscador
El 7 de febrero Microsoft presentó una nueva versión de Bing y del navegador Edge con un modelo de OpenAI adaptado para las búsquedas. En lugar de limitarse a una lista de enlaces, Bing puede sintetizar información de distintas páginas y responder a preguntas formuladas en lenguaje natural.
La propuesta apunta al negocio principal de Google: la búsqueda web y la publicidad asociada. Microsoft parte de una posición menor en ese mercado, pero la IA generativa le permite ofrecer una experiencia distinta. Para algunas consultas, como comparar productos, planificar un viaje o resumir información dispersa, una respuesta elaborada puede ahorrar tiempo al usuario.
El riesgo es que resumir no equivale a acertar. Microsoft ha reconocido durante la prueba limitada que el nuevo Bing puede dar respuestas inesperadas en conversaciones largas. Por ello ha impuesto un límite de cinco turnos por sesión y 50 mensajes diarios mientras ajusta el sistema. Es una señal relevante: lanzar pronto una función llamativa también obliga a exponer sus fallos ante usuarios reales.
Chat en el móvil y en Skype
Este 22 de febrero, Microsoft ha extendido el nuevo Bing a las aplicaciones móviles de Bing y Edge. También ha añadido la posibilidad de usarlo dentro de Skype, tanto en conversaciones individuales como en grupos. Un usuario puede invocar a Bing en un chat para pedir recomendaciones, planificar una actividad o solicitar información sin abandonar la conversación.
La integración en Skype tiene menos peso estratégico que Bing o Azure, pero ilustra la ambición del grupo: la IA deja de ser una página web independiente y empieza a aparecer dentro de programas ya conocidos. Es un cambio de interfaz. En vez de abrir una aplicación específica para escribir una petición, el asistente se incorpora al lugar donde se busca, se navega o se habla con otras personas.
Una ventaja de distribución, no solo de modelos
OpenAI ha demostrado con ChatGPT que existe demanda masiva para este tipo de interfaces. Microsoft aporta algo diferente: capacidad de computación, una nube empresarial y canales de distribución consolidados. Esa combinación puede acelerar la adopción mucho más que un chatbot accesible únicamente desde una web.
La carrera, sin embargo, no se decidirá solo por añadir un cuadro de diálogo a cada producto. Microsoft tendrá que demostrar que sus respuestas son útiles, que cita o enlaza fuentes de forma comprensible y que sus clientes pueden controlar el uso de datos. También deberá justificar el coste de ejecutar modelos grandes para millones de consultas.
Por ahora, la alianza con OpenAI ha dejado de ser una operación de inversión. Se está convirtiendo en una apuesta para redefinir productos que Microsoft ya tenía: la nube para empresas, el buscador, el navegador y las comunicaciones.