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Mira Murati deja OpenAI junto a dos responsables de investigación

Mira Murati, directora de tecnología de OpenAI, abandona la compañía tras más de seis años. A su salida se suman las de Bob McGrew y Barret Zoph, dos figuras centrales de su área de investigación.

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Mira Murati, directora de tecnología de OpenAI, ha anunciado este miércoles que deja la compañía después de más de seis años. La marcha coincide con las de Bob McGrew, responsable de investigación, y Barret Zoph, vicepresidente de investigación: tres salidas de peso para la empresa que ha situado los modelos generativos en el centro de la industria tecnológica.

Murati era una de las ejecutivas más reconocibles de OpenAI. Su trabajo abarcaba la traducción de la investigación en productos como ChatGPT, DALL-E y GPT-4, además de las decisiones técnicas que acompañan su despliegue. En mayo fue la cara visible de la presentación de GPT-4o, el modelo con capacidades de texto, imagen, audio y vídeo que OpenAI mostró como siguiente paso para hacer ChatGPT más conversacional.

Una figura central desde 2018

Murati se incorporó a OpenAI en 2018, cuando la organización todavía era mucho menos conocida fuera de los círculos tecnológicos. Fue nombrada directora de tecnología en 2022 y ocupó brevemente el puesto de consejera delegada interina durante la crisis de gobierno de noviembre de 2023, tras la destitución inicial de Sam Altman.

Aquel episodio terminó con el regreso de Altman y la renovación del consejo de administración, pero dejó al descubierto tensiones sobre el ritmo de comercialización de la inteligencia artificial y los mecanismos de control de una empresa que desarrolla modelos cada vez más capaces. Murati fue una de las pocas dirigentes que permanecieron en una posición de máxima responsabilidad durante esa transición.

En el mensaje con el que comunicó su decisión, explicó que quiere disponer de tiempo y espacio para explorar nuevos proyectos. Altman ha agradecido públicamente su contribución y ha indicado que la empresa organizará una transición para sus responsabilidades.

También se van Bob McGrew y Barret Zoph

La coincidencia temporal amplifica el alcance de la noticia. Bob McGrew dirigía la investigación de OpenAI, un puesto que conecta el trabajo científico con la estrategia de producto de la compañía. Barret Zoph, vicepresidente de investigación, había tenido un papel destacado en el entrenamiento posterior de los modelos: la fase en la que un sistema base se ajusta para seguir instrucciones, responder de forma útil y reducir comportamientos problemáticos.

No son las primeras bajas relevantes de OpenAI este año. Ilya Sutskever, cofundador y científico jefe, anunció su salida en mayo. Poco después lo hizo Jan Leike, que codirigía el equipo de superalineamiento, dedicado a investigar cómo mantener bajo control sistemas de IA muy avanzados. En agosto, John Schulman, otro de los cofundadores, comunicó su incorporación a Anthropic.

Cada salida tiene su propio contexto, y ninguna de las tres anunciadas hoy ha atribuido públicamente su decisión a un conflicto concreto. Sin embargo, la acumulación importa porque OpenAI compite en un mercado donde el talento investigador es escaso y donde las personas que han participado en el desarrollo de los modelos poseen experiencia difícil de reemplazar de un día para otro.

El reto de crecer sin perder capacidad técnica

OpenAI ha pasado en menos de dos años de lanzar ChatGPT a operar productos utilizados por cientos de millones de personas y a cerrar acuerdos comerciales con grandes empresas. Esa expansión exige reforzar ingeniería, infraestructura y ventas, pero también conservar una dirección de investigación capaz de decidir qué modelos entrenar, cómo evaluarlos y bajo qué condiciones ponerlos a disposición del público.

La compañía mantiene una posición dominante en popularidad de producto, aunque afronta presión de rivales como Google, Anthropic, Meta y xAI. Estos competidores no solo disputan clientes: también buscan investigadores y directivos que conocen de primera mano las técnicas y procesos necesarios para construir modelos de frontera.

La prueba inmediata para OpenAI será cubrir estas funciones sin ralentizar su hoja de ruta ni debilitar sus procesos de evaluación de seguridad. La salida de Murati, McGrew y Zoph no cambia por sí sola las capacidades de ChatGPT, pero sí obliga a la empresa a demostrar que su estructura técnica puede sostenerse más allá de un grupo de líderes que ha sido decisivo en su crecimiento.

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