Nvidia llevará 18.000 sistemas GB300 a las fábricas de IA saudíes
Nvidia suministrará a HUMAIN 18.000 sistemas GB300 en la primera fase de un despliegue de cientos de miles de GPU en Arabia Saudí. El acuerdo une la ambición tecnológica del reino con el giro de Washington sobre la exportación de chips.
Nvidia ha cerrado con la saudí HUMAIN uno de los mayores acuerdos de infraestructura de inteligencia artificial anunciados hasta ahora. La compañía suministrará cientos de miles de GPU a Arabia Saudí durante los próximos cinco años, comenzando con 18.000 sistemas GB300 Grace Blackwell.
El anuncio, realizado este martes durante la visita de Donald Trump a Riad, importa por su escala y por su dimensión geopolítica. Arabia Saudí quiere convertir sus ingresos petroleros en capacidad informática propia; Estados Unidos, mientras tanto, rebaja una barrera regulatoria que podía limitar precisamente ese tipo de exportaciones.
Una fábrica de IA de hasta 500 megavatios
HUMAIN es una nueva filial de inteligencia artificial del Public Investment Fund, el fondo soberano saudí. Su plan es levantar en el reino las llamadas AI factories: centros de datos concebidos para entrenar, adaptar y operar modelos de IA a gran escala, no solo para alojar servicios convencionales en la nube.
La primera entrega de Nvidia incluirá 18.000 unidades GB300 Grace Blackwell con red InfiniBand. GB300 es la generación más reciente de los sistemas de Nvidia para IA: combina sus aceleradores Blackwell Ultra con procesadores Grace y conexiones de alta velocidad para repartir un mismo trabajo entre miles de chips.
El proyecto completo aspira a una capacidad de hasta 500 megavatios. Es una cifra relevante porque la potencia eléctrica se ha convertido en uno de los límites físicos de la carrera por la IA. Entrenar y servir modelos avanzados exige concentrar decenas de miles de GPU, además de refrigeración, redes y suministro eléctrico estable. Construir esa infraestructura local permitiría a empresas y organismos saudíes procesar más datos dentro del país y reducir su dependencia de centros de datos situados en Estados Unidos o Europa.
El acuerdo también contempla que la Saudi Data & AI Authority, el organismo público de datos e IA, despliegue hasta 5.000 GPU Blackwell para una fábrica de IA soberana y aplicaciones de ciudades inteligentes. Aramco Digital, la división tecnológica de la petrolera estatal, colaborará igualmente con Nvidia en infraestructura de computación.
Los petrodólares entran en la carrera por el cómputo
Riad lleva años intentando diversificar una economía muy dependiente del petróleo mediante su programa Vision 2030. La IA encaja en ese objetivo por dos vías: como industria que puede atraer empresas extranjeras y como tecnología para modernizar sectores ya existentes, desde la energía hasta la administración pública.
La diferencia frente a anteriores planes de digitalización es que Arabia Saudí ya no pretende ser solo cliente de aplicaciones estadounidenses. HUMAIN busca controlar una capa más estratégica: los centros de datos, las GPU y los modelos adaptados al árabe y a las necesidades de empresas locales. Eso no convierte al país en autosuficiente —los chips, el software y buena parte del conocimiento siguen siendo estadounidenses—, pero sí le da más capacidad de negociación y operación.
Nvidia es la gran beneficiada inmediata. Sus acciones subieron un 5,6% el martes tras conocerse los acuerdos. Jensen Huang acompañó a Trump junto a otros dirigentes tecnológicos, entre ellos Sam Altman, de OpenAI; Lisa Su, de AMD; Elon Musk y Alex Karp, de Palantir.
AMD también anunció una colaboración con HUMAIN para desplegar hasta 500 megavatios de capacidad de IA en los próximos cinco años. La competición no será solo por vender chips: será por convertirse en el proveedor de referencia de las futuras nubes soberanas de la región.
Washington abre la puerta, pero mantiene el control
La operación llega el mismo día en que el Departamento de Comercio estadounidense anunció que rescindirá la norma de difusión de IA aprobada por la Administración Biden en enero. Esa regulación, prevista para entrar en vigor el 15 de mayo, dividía al mundo en distintos niveles de acceso a chips avanzados y afectaba a países como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.
La retirada de la norma facilita el marco político para grandes acuerdos con socios del Golfo, aunque no elimina los controles de exportación. Estados Unidos mantiene restricciones dirigidas a impedir que chips avanzados lleguen a China u otros destinos considerados sensibles, y su Bureau of Industry and Security ha publicado nueva orientación para vigilar desvíos de tecnología.
Ese equilibrio será decisivo. Para Nvidia, los países del Golfo representan clientes capaces de financiar centros de datos gigantescos cuando la venta de sus productos más avanzados a China está limitada. Para Washington, compartir capacidad de IA con aliados ricos refuerza el ecosistema tecnológico estadounidense, pero obliga a vigilar quién opera esos sistemas, qué datos procesan y cómo se evita la reexportación de hardware.
La promesa saudí de invertir 600.000 millones de dólares en Estados Unidos, anunciada por la Casa Blanca durante la visita, da a este pacto un marco económico más amplio. La parte tecnológica no equivale por sí sola a esa cantidad, pero muestra dónde se está concentrando el interés: el petróleo financia ahora una carrera por electricidad, centros de datos y chips de IA.