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Nvidia factura 57.000 millones y prevé 65.000 millones

Nvidia cerró su tercer trimestre fiscal con 57.006 millones de dólares de ingresos, un 62% más que un año antes. Los centros de datos aportaron casi el 90% del negocio y la compañía prevé alcanzar 65.000 millones en el trimestre actual.

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Nvidia ha vuelto a superar sus propios récords financieros. La compañía ingresó 57.006 millones de dólares en el tercer trimestre de su ejercicio fiscal 2026, cerrado el 26 de octubre, un 22% más que el trimestre anterior y un 62% más que hace un año.

La cifra importa porque llega en un momento en que inversores y empresas se preguntan si el enorme gasto en centros de datos para inteligencia artificial tendrá un retorno suficiente. Por ahora, los pedidos de chips de Nvidia siguen creciendo: la empresa prevé facturar 65.000 millones de dólares, con un margen de más o menos un 2%, en el trimestre actual.

Los centros de datos ya sostienen casi todo el negocio

La división de centros de datos ingresó 51.200 millones de dólares, un 66% más interanual. Equivale a casi el 90% de la facturación total de Nvidia. Es el negocio que vende GPU —los procesadores especializados que entrenan y ejecutan modelos de IA—, además de redes y sistemas completos para grandes instalaciones informáticas.

El resto de las áreas queda muy por detrás. Gaming aportó 4.300 millones, un 30% más que un año antes; visualización profesional alcanzó 760 millones; y automoción y robótica, 592 millones. Nvidia continúa siendo una empresa conocida por GeForce entre los consumidores, pero sus resultados dependen ya sobre todo de la infraestructura que compran proveedores de nube, laboratorios de IA y grandes corporaciones.

Jensen Huang, fundador y consejero delegado, afirmó que las ventas de Blackwell están por las nubes y que las GPU para la nube están agotadas. Blackwell es la arquitectura de chips más reciente de Nvidia para IA a gran escala y sucede a Hopper, la generación que convirtió a la empresa en el proveedor central de la actual expansión de centros de datos.

Más ingresos, pero también una rentabilidad excepcional

No se trata únicamente de vender más. Nvidia obtuvo un beneficio neto de 31.910 millones de dólares bajo criterios contables GAAP, un 65% más que un año antes. Su margen bruto fue del 73,4%: de cada 100 dólares ingresados tras vender sus productos, conservó unos 73 antes de gastos operativos, impuestos y otros conceptos.

Esa rentabilidad revela la posición negociadora de la compañía, aunque no garantiza que dure indefinidamente. Diseñar chips avanzados exige inversiones enormes, pero Nvidia vende una plataforma difícil de sustituir de golpe: procesadores, redes, software CUDA y sistemas preparados para desplegar IA. Para un cliente que ya opera miles de GPU, cambiar de proveedor implica costes técnicos y tiempo.

La empresa también devolvió 37.000 millones de dólares a sus accionistas durante los nueve primeros meses del ejercicio mediante recompras de acciones y dividendos. Al cierre del trimestre mantenía autorización para recomprar otros 62.200 millones.

La demanda se extiende de los modelos a la inferencia

El argumento de Nvidia es que el mercado no depende solo de entrenar modelos cada vez mayores. También crece la inferencia, el uso cotidiano de esos modelos para generar respuestas, analizar documentos, programar o ejecutar agentes de software. Cada producto de IA que llega a usuarios puede convertirse en demanda recurrente de capacidad de cálculo.

La compañía ha anunciado acuerdos de infraestructura de gran tamaño con actores como OpenAI, Anthropic, Microsoft, Oracle, Google Cloud y xAI. Entre ellos figura una alianza con OpenAI para desplegar al menos 10 gigavatios de sistemas Nvidia para infraestructura de próxima generación. Un gigavatio es una escala propia de grandes instalaciones eléctricas: la cifra ilustra hasta qué punto los principales laboratorios planean convertir la computación en una materia prima industrial.

Un dato sólido no resuelve la discusión sobre el gasto

Los resultados confirman que Nvidia está vendiendo hardware a un ritmo extraordinario y que sus clientes mantienen sus planes de expansión. Eso desmonta la idea de una caída inmediata de la demanda de infraestructura de IA.

Pero las cuentas de Nvidia no responden por sí solas a la pregunta más importante para el sector: cuánto dinero lograrán ingresar los compradores de esos chips con sus asistentes, servicios en la nube y aplicaciones empresariales. La facturación de Nvidia mide inversión en capacidad; la rentabilidad final de esa inversión se verá en las cuentas de quienes alquilan o usan esa capacidad.

De momento, la previsión de 65.000 millones de dólares para el cuarto trimestre fiscal indica que el ciclo de gasto no se ha frenado. La próxima señal relevante será comprobar si esa demanda sigue diversificándose entre empresas y países o si permanece concentrada en un grupo reducido de grandes plataformas tecnológicas.

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