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NVIDIA supera a Microsoft y se corona en bolsa por la fiebre de la IA

NVIDIA cerró el 18 de junio de 2024 como la empresa cotizada más valiosa del mundo, por delante de Microsoft y Apple. El hito refleja ingresos reales y expectativas futuras; aprender a separarlos permite leer una capitalización sin confundirla con caja.

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NVIDIA supera a Microsoft y se corona en bolsa por la fiebre de la IA

NVIDIA cerró la sesión del 18 de junio de 2024 como la empresa cotizada más valiosa del mundo. Su acción terminó en 135,58 dólares y su capitalización alcanzó unos 3,334 billones de dólares, por encima de los 3,317 billones de Microsoft y los 3,286 de Apple. El orden era correcto al sonar la campana, pero no significaba que NVIDIA tuviera ese dinero en el banco ni que hubiera ganado más que sus rivales: era el precio al que el mercado valoraba todas sus acciones en ese momento.

La diferencia importa porque un ranking bursátil mezcla presente y futuro. Los resultados explicaban una parte extraordinaria del ascenso: los ingresos trimestrales se habían más que triplicado interanualmente. El resto era una expectativa colectiva sobre cuántos aceleradores de IA vendería NVIDIA, durante cuánto tiempo conservaría su ventaja y cuánto beneficio produciría cada venta. Leer la cifra exige distinguir el hecho contable de la tesis que el precio incorpora.

Cómo se construyen 3,334 billones

La capitalización bursátil se calcula multiplicando el precio de una acción por el número de acciones en circulación. La medición de Associated Press al cierre registró 3,334 billones para NVIDIA, 3,317 para Microsoft y 3,286 para Apple. Reuters, con datos de mercado de LSEG, situó a NVIDIA en 3,335 billones y confirmó el mismo orden. La pequeña diferencia es redondeo, no una contradicción.

El precio marginal —la cotización de la última acción negociada— se aplica a todas las acciones para obtener el valor total. Eso no implica que todos los accionistas pudieran vender simultáneamente a 135,58 dólares: una oferta masiva cambiaría el precio. La capitalización es una medida útil y comparable, pero no una bolsa de efectivo, una tasación de liquidación ni el coste garantizado de comprar la compañía.

Tampoco mide directamente el tamaño operativo. Una empresa puede facturar más y valer menos si el mercado espera menor crecimiento o márgenes. Otra puede superar en bolsa con menos ingresos porque los inversores anticipan beneficios futuros muy altos. «Más valiosa» significa aquí mayor capitalización entre compañías cotizadas, no mayor plantilla, ventas, patrimonio o importancia social.

El desdoblamiento no creó valor

NVIDIA había completado un desdoblamiento de diez acciones por una después del cierre del 7 de junio. Cada titular recibió nueve acciones adicionales por cada una que poseía y la negociación ajustada comenzó el día 10. La explicación oficial del desdoblamiento es explícita: el valor total y la participación proporcional de cada accionista no cambiaron.

Una pizza cortada en diez veces más porciones no contiene más comida. Si había una acción de aproximadamente 1.200 dólares, después habría diez de aproximadamente 120, salvo los movimientos normales del mercado. El precio unitario baja y el número de acciones sube en la misma proporción; su producto, la capitalización, permanece igual en el instante del ajuste.

El desdoblamiento puede facilitar que empleados o pequeños inversores compren una acción completa, que era el propósito declarado por NVIDIA. No explica por sí mismo que la cotización subiera un 3,5% el 18 de junio ni que el valor total pasara al de Microsoft. Confundir accesibilidad del título con creación de riqueza es uno de los errores más frecuentes al leer una noticia bursátil.

El negocio que sí cambió de escala

El informe de resultados publicado por NVIDIA el 22 de mayo ofrece la base observable. En el primer trimestre de su ejercicio fiscal 2025, cerrado el 28 de abril, la compañía ingresó 26.044 millones de dólares: un 262% más que un año antes y un 18% más que en el trimestre precedente. Centros de datos aportó 22.600 millones, un 427% más interanual.

Eso equivale a cerca del 87% de los ingresos trimestrales. La transformación no era solo narrativa: el negocio de centros de datos había desplazado a videojuegos como motor dominante. El 10-Q presentado ante la SEC atribuyó el crecimiento a mayores envíos de la plataforma Hopper para entrenamiento e inferencia de grandes modelos, recomendadores y aplicaciones generativas, además del crecimiento de redes InfiniBand.

El mismo documento añade dos matices que un titular de récord puede perder. Los grandes proveedores de nube representaban alrededor del 45% de los ingresos de centros de datos. Además, dos clientes directos concentraban el 13% y el 11% de los ingresos totales del trimestre, y dos clientes indirectos superaban individualmente el 10%. Una demanda poderosa también puede estar concentrada: si pocos compradores retrasan inversiones, el efecto llega rápido al proveedor.

Los márgenes reforzaban la historia. El margen bruto del trimestre alcanzó el 78,4%, frente al 64,6% de un año antes, impulsado por centros de datos. El beneficio neto contable fue de 14.881 millones de dólares. Esos datos ayudan a entender por qué el mercado no valoraba a NVIDIA como un fabricante de hardware corriente: el crecimiento estaba llegando con una rentabilidad excepcional.

Por qué una GPU se convirtió en infraestructura

Una GPU ejecuta muchas operaciones en paralelo. Ese diseño, nacido para gráficos, encaja con las multiplicaciones de matrices que dominan el entrenamiento y la inferencia de redes neuronales. Pero la posición de NVIDIA no dependía de un chip aislado. Incluía CUDA, bibliotecas, interconexiones, redes y sistemas completos; cambiar de proveedor podía exigir adaptar software y operación, no solo sustituir una tarjeta.

El ciclo Hopper alimentaba los resultados presentes y Blackwell sostenía parte de la expectativa. NVIDIA había presentado Blackwell el 18 de marzo como su siguiente plataforma de centros de datos, con GPU, interconexión NVLink, redes y software. La empresa prometía reducciones de hasta 25 veces en coste y energía para determinadas cargas de inferencia frente a la generación anterior. «Hasta» y «determinadas» son esenciales: era una afirmación del fabricante sobre configuraciones concretas, no una reducción garantizada para cualquier modelo.

La transición de producto ofrecía una oportunidad y un riesgo. Si los clientes esperaban la nueva generación, NVIDIA podía renovar ventas; si la fabricación, integración o suministro se retrasaban, podía aparecer un vacío. El 10-Q decía que la oferta de H100 mejoraba, mientras H200 seguía restringida, y advertía de complejidad al ampliar proveedores y compromisos de capacidad. El mercado premiaba ejecución futura que todavía debía ocurrir.

Una valoración es una hipótesis con precio

Para analizar un hito semejante conviene trazar tres columnas. En la primera van hechos cerrados: ingresos, beneficio, margen, mezcla de negocio y concentración de clientes. En la segunda, indicadores operativos: capacidad de fabricación, oferta, adopción, software y competencia. En la tercera, expectativas: ritmo de inversión de las nubes, rentabilidad de los servicios de IA y demanda de la siguiente arquitectura.

La capitalización reacciona cuando cambia cualquiera de ellas. Un trimestre excelente puede no elevar la acción si ya estaba descontado; uno solo correcto puede impulsarla si supera una expectativa baja. Por eso una subida no prueba que una tecnología funcione socialmente ni que los compradores de chips recuperarán su inversión. Prueba que, en ese instante, compradores marginales aceptaron un precio mayor.

También hay que separar la empresa de la industria. La demanda de cálculo para IA podía crecer mientras la cuota de NVIDIA caía por aceleradores de AMD o chips propios de los grandes proveedores. Y NVIDIA podía conservar una posición fuerte aunque algunos productos generativos no fueran rentables, si otras cargas de computación sostenían el gasto. La cadena causal debe comprobarse, no darse por incluida en una etiqueta como «fiebre de la IA».

La capacidad transferible es leer una capitalización como el producto de acciones y precio, y después dividir ese precio entre resultados demostrados y expectativas pendientes. El 18 de junio NVIDIA sí fue la número uno por valor bursátil y sus cuentas explicaban una parte sustancial del ascenso. Pero el récord no era efectivo acumulado ni una garantía: era una hipótesis de mercado sobre ventas, márgenes, competencia y ejecución, expresada en una cifra que podía cambiar en la sesión siguiente.

Este artículo se ha elaborado con inteligencia artificial bajo supervisión editorial humana.

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