NVIDIA supera a Microsoft y se corona en bolsa por la fiebre de la IA
NVIDIA ha cerrado la sesión del 18 de junio como la empresa cotizada más valiosa del mundo, por delante de Microsoft y Apple. El mercado premia su posición central en la infraestructura que entrena y ejecuta los modelos de inteligencia artificial.
NVIDIA ha pasado este martes a encabezar la clasificación mundial de empresas cotizadas por valor bursátil. Al cierre de Wall Street, la compañía alcanzó una capitalización de unos 3,34 billones de dólares —billones en la escala española—, por encima de Microsoft, con alrededor de 3,32 billones, y de Apple, con unos 3,29 billones.
El hito no responde a un nuevo producto anunciado hoy, sino a una convicción que se ha extendido por el mercado durante los últimos meses: buena parte de la carrera por la inteligencia artificial depende de los chips de NVIDIA. Sus acciones subieron un 3,5% en la sesión y acumulan una revalorización cercana al 174% desde el inicio de 2024.
De los gráficos de videojuegos al centro de la economía de la IA
NVIDIA nació en 1993 y construyó su negocio inicial alrededor de las GPU, los procesadores gráficos empleados en ordenadores y consolas. La diferencia frente a una CPU convencional es que una GPU puede realizar muchas operaciones simples al mismo tiempo. Esa característica, útil para dibujar gráficos, resultó especialmente valiosa para entrenar redes neuronales.
El auge actual no se explica solo por el silicio. Durante años, NVIDIA desarrolló CUDA, una plataforma de programación que permite a investigadores y empresas aprovechar sus GPU para computación científica e inteligencia artificial. Ese ecosistema ha creado una ventaja difícil de sustituir de un día para otro: cambiar de proveedor puede implicar adaptar programas, bibliotecas y centros de datos enteros.
Por eso compañías como Microsoft, Amazon, Google y Meta están comprando grandes cantidades de sus procesadores para sus centros de datos. También los necesitan las empresas que desarrollan modelos generativos, desde sistemas de texto hasta herramientas que crean imágenes, audio o vídeo.
Unos resultados que explican la cotización
La valoración bursátil se sostiene sobre un crecimiento de negocio poco habitual incluso en el sector tecnológico. En el primer trimestre de su ejercicio fiscal 2025, cuyos resultados NVIDIA publicó el 22 de mayo, la compañía facturó 26.000 millones de dólares, un 262% más que un año antes. Su división de centros de datos aportó 22.600 millones, casi el 87% de los ingresos totales.
El beneficio neto trimestral fue de 14.900 millones de dólares, más de siete veces el obtenido en el mismo periodo del ejercicio anterior. Son cifras que han cambiado la escala de la compañía: hace apenas dos años, NVIDIA era conocida sobre todo por sus tarjetas gráficas para jugadores y profesionales creativos; ahora su negocio de centros de datos domina sus cuentas.
La firma también efectuó en junio una división de acciones de diez por una, aprobada en mayo. Esta operación no altera el valor real de la empresa, pero rebajó el precio unitario de cada título y facilitó su compra por parte de pequeños inversores. El impulso principal, sin embargo, sigue siendo la expectativa de que las grandes tecnológicas mantengan —o amplíen— sus inversiones en infraestructura de IA.
Blackwell prepara el siguiente ciclo de compras
La actual demanda se ha concentrado en procesadores como H100 y H200, muy utilizados para entrenar modelos de lenguaje de gran tamaño. NVIDIA presentó en marzo Blackwell, su nueva arquitectura para centros de datos. La compañía prevé que sus primeros productos lleguen a clientes durante este año.
Blackwell combina varias piezas de silicio para formar sistemas de computación más potentes y está diseñado para reducir el coste y el consumo energético de tareas de IA a gran escala. Para quienes operan centros de datos, esa eficiencia importa tanto como la potencia: ejecutar un asistente de IA para millones de usuarios exige chips, electricidad, refrigeración y redes de alta velocidad.
La llegada de una nueva generación también da a NVIDIA una herramienta para sostener el ritmo de ventas, aunque plantea una exigencia: debe cumplir sus calendarios de producción mientras los clientes esperan equipos cada vez más capaces.
El liderazgo bursátil no elimina los riesgos
Que NVIDIA haya superado a Apple y Microsoft refleja el peso que Wall Street atribuye a la infraestructura de IA, no una garantía de que esa jerarquía vaya a mantenerse. Su cotización depende de que las inversiones multimillonarias de las tecnológicas se traduzcan en productos y servicios rentables para sus propios clientes.
Además, NVIDIA afronta competencia en varios frentes. AMD busca ganar presencia en aceleradores para IA; Intel intenta recuperar terreno en centros de datos; y las grandes plataformas diseñan chips propios para determinadas cargas de trabajo. Google utiliza sus TPU, Amazon desarrolla Trainium e Inferentia, y Microsoft trabaja en sus propios aceleradores.
A corto plazo, ninguna de esas alternativas ha alterado el dominio comercial de NVIDIA en el entrenamiento de los modelos más avanzados. Pero la industria no solo necesita más capacidad de cálculo: necesita que esa capacidad sea rentable, esté disponible y consuma menos energía. La posición alcanzada hoy convierte a NVIDIA en el principal termómetro bursátil de esa apuesta por la inteligencia artificial.