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OpenAI abre Sora, su generador de vídeo, a ChatGPT Plus y Pro

OpenAI pone Sora Turbo a disposición de los suscriptores de ChatGPT Plus y Pro. La herramienta genera y edita vídeos desde texto e imágenes, con límites y controles para reducir usos engañosos.

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OpenAI ha abierto Sora al público este lunes, casi diez meses después de enseñar por primera vez su modelo de generación de vídeo. La compañía estrena Sora Turbo, una versión más rápida del sistema, para los usuarios de pago de ChatGPT Plus y ChatGPT Pro.

El movimiento convierte en producto comercial una de las demostraciones de IA generativa que más atención despertó en 2024. Sora puede crear clips a partir de una descripción escrita, pero también transformar imágenes estáticas en vídeo y modificar escenas ya generadas. Hasta ahora, el acceso había estado limitado a artistas, cineastas y expertos que colaboraban con OpenAI para probar el sistema.

Vídeos desde una frase, una imagen o una escena previa

Sora permite pedir una secuencia con lenguaje natural: un plano, unos personajes, el ambiente, el movimiento de cámara o el estilo visual. La promesa es que el modelo mantenga elementos de la escena a lo largo de varios segundos, una dificultad clásica en los generadores de vídeo, donde objetos y personas pueden cambiar de forma entre fotogramas.

La versión pública incorpora herramientas de edición que van más allá del simple cuadro de texto. Storyboard permite organizar el vídeo en una especie de guion visual, indicando qué debe ocurrir en distintos momentos. Remix modifica una creación existente a partir de nuevas instrucciones. También hay funciones para combinar dos clips, extenderlos, recortarlos o crear bucles.

OpenAI presenta estas opciones como herramientas para explorar ideas audiovisuales, preparar previsualizaciones o producir piezas breves para redes sociales. No sustituyen todavía un proceso de producción convencional: los vídeos generados pueden cometer errores de física, confundir relaciones espaciales o representar de forma irregular acciones complejas. Pero reducen de forma notable el coste de convertir una idea en una primera secuencia visual.

Qué reciben los suscriptores de ChatGPT

Los clientes de ChatGPT Plus, cuyo precio es de 20 dólares mensuales, tendrán hasta 50 generaciones prioritarias al mes en resolución de 480p, o menos créditos si eligen 720p. ChatGPT Pro, el plan de 200 dólares mensuales, ofrece diez veces más uso, vídeos de hasta 1080p y una duración máxima de 20 segundos, además de descargas sin marca de agua en determinadas condiciones.

Los límites muestran que generar vídeo sigue siendo mucho más costoso que generar texto o una imagen. Cada clip requiere calcular muchos fotogramas coherentes entre sí; elevar la resolución o la duración incrementa rápidamente esa carga informática. Por eso el lanzamiento llega como una prestación de los planes de pago, no como una función general de ChatGPT.

Sora estará disponible inicialmente en Estados Unidos y en la mayoría de países donde funciona ChatGPT, aunque OpenAI ha dejado fuera por ahora a la Unión Europea y al Reino Unido mientras trabaja en su despliegue en esos mercados.

Una apertura con barreras contra los vídeos falsos

La llegada de Sora amplía el debate sobre los contenidos sintéticos. Un vídeo convincente tiene más capacidad de persuasión que una imagen aislada y puede utilizarse para suplantaciones, campañas de desinformación o material sexual no consentido.

OpenAI ha establecido restricciones para impedir la generación de contenidos sexuales explícitos, violencia extrema, instrucciones dañinas y material que infrinja derechos de terceros. El servicio también bloquea la creación de vídeos a partir de imágenes de personas reales y aplica controles adicionales sobre figuras públicas. Los vídeos incorporarán metadatos C2PA, un estándar técnico que señala el origen y las modificaciones de un archivo, además de una marca de agua visible en las descargas de la plataforma.

Estas medidas no resuelven por sí solas el problema de la autenticidad: los metadatos pueden perderse al volver a exportar un archivo y las marcas de agua pueden recortarse o degradarse. Su valor está en ofrecer señales verificables a plataformas y usuarios que quieran comprobar de dónde procede un contenido.

La competición entra en una fase comercial

OpenAI no es la única empresa que persigue este mercado. Google ha presentado Veo, Runway comercializa sus propios modelos y varias compañías chinas han lanzado herramientas similares. La diferencia de Sora es que llega integrada en el ecosistema de ChatGPT, con cientos de millones de usuarios semanales según OpenAI.

El primer examen será menos espectacular que sus vídeos de demostración: comprobar si la herramienta funciona con instrucciones corrientes, si sus controles de seguridad resisten el uso masivo y si los creadores encuentran un flujo de trabajo útil entre la generación automática y la edición humana. A partir de hoy, esa prueba ya no depende de un grupo reducido de evaluadores, sino de los suscriptores de ChatGPT.

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