OpenAI compra io por 6.500 millones y ficha a Jony Ive
OpenAI ha anunciado la compra de io, la startup de hardware creada por Jony Ive, en una operación valorada en 6.500 millones de dólares. El diseñador del iPhone dirigirá el trabajo creativo para llevar la IA más allá de las pantallas actuales.
OpenAI ha anunciado la compra de io, la joven empresa de dispositivos fundada por Jony Ive, por una valoración de 6.500 millones de dólares en acciones. Es la mayor adquisición de la compañía de Sam Altman y la señal más clara hasta ahora de que quiere diseñar productos propios para que la inteligencia artificial se use de otra manera.
Ive, el diseñador británico que durante décadas definió buena parte de la identidad de Apple, asumirá responsabilidades de diseño y creatividad en OpenAI junto a LoveFrom, su estudio independiente. El objetivo declarado no es actualizar el teléfono, el ordenador o una aplicación existente, sino explorar una nueva categoría de dispositivos centrados en IA.
Del iPhone a un dispositivo nacido para la IA
Jony Ive dejó Apple en 2019 tras casi treinta años en la empresa. Como responsable de diseño participó en productos que marcaron la informática de consumo, como el iMac, el iPod, el iPhone, el iPad y el Apple Watch. Su llegada da a OpenAI una capacidad poco habitual entre las empresas de modelos de IA: experiencia para convertir una tecnología compleja en un objeto que millones de personas entiendan y quieran utilizar.
io fue fundada hace aproximadamente un año por Ive junto a Scott Cannon, Evans Hankey y Tang Tan. Hankey fue responsable de diseño industrial en Apple, mientras que Tan dirigió áreas de diseño de producto en la compañía. El equipo reúne a unos 55 ingenieros, diseñadores, investigadores y especialistas en fabricación, de acuerdo con el anuncio de OpenAI.
La cifra de 6.500 millones incluye la participación cercana al 23% que OpenAI ya tenía en io. La parte restante de la operación se realizará mediante acciones de OpenAI. Más allá del tamaño financiero, la compra integra en la empresa un equipo acostumbrado a resolver asuntos que un modelo de lenguaje no resuelve por sí solo: batería, materiales, cámaras, micrófonos, producción industrial, privacidad y una interfaz que no exija aprender un manual.
La pantalla sigue siendo el límite
Los asistentes de IA ya pueden conversar por voz, interpretar imágenes, resumir documentos y ejecutar algunas tareas. Sin embargo, casi siempre llegan al usuario dentro de interfaces heredadas: una ventana de chat, una aplicación móvil o un navegador. OpenAI sostiene que esa forma de usar la tecnología sigue condicionada por productos pensados antes de que los ordenadores pudieran entender lenguaje e imágenes.
La tesis de Altman e Ive es que la IA puede justificar una interacción distinta. No han mostrado un producto ni han detallado su formato, funciones o fecha de lanzamiento. Esa cautela es relevante: no todo dispositivo con IA necesita ser un sustituto del móvil, y la categoría sigue sin una fórmula probada.
Los precedentes recientes invitan a moderar las expectativas. El AI Pin de Humane intentó llevar un asistente de IA a un dispositivo sin pantalla, pero recibió críticas por sus limitaciones y Humane terminó vendiendo parte de sus activos a HP este año. Rabbit R1, otro aparato portátil presentado como una alternativa a las aplicaciones, tampoco ha demostrado que exista una demanda masiva por un dispositivo separado del teléfono.
El reto de OpenAI no será únicamente crear un asistente que responda bien. Tendrá que decidir cuándo escucha, qué datos guarda, cómo evita interrupciones y qué tareas merece la pena delegar a un sistema que puede equivocarse. En hardware, un fallo de diseño o de confianza no se corrige con la misma facilidad que una actualización de software.
Una operación que también afecta a Apple
La compra acerca a OpenAI al terreno que ha dado a Apple su mayor poder: la relación directa con el consumidor a través del dispositivo. Apple ha integrado funciones de Apple Intelligence en sus productos y mantiene una colaboración con OpenAI para ofrecer ChatGPT en parte de esas experiencias. Al mismo tiempo, la adquisición de io coloca a uno de los diseñadores más asociados a Apple al frente de un posible competidor en la próxima interfaz informática.
Por ahora, OpenAI no ha presentado ese aparato ni ha prometido reemplazar al smartphone. Lo que sí ha comprado es tiempo, talento y una dirección de diseño reconocible para intentar responder a una pregunta que el sector aún no ha resuelto: qué dispositivo resulta natural cuando la informática deja de depender por completo de tocar una pantalla.