IA 360
Actualidad

OpenAI lanza Sora 2 y una red social de vídeos generados por IA

Sora 2 crea vídeo con diálogo y efectos de sonido sincronizados, mientras una nueva app permite insertar la propia imagen y compartir los resultados. OpenAI convierte así su generador en una plataforma social al estilo de TikTok.

6 min de lectura Read in English

OpenAI ha presentado hoy Sora 2, una nueva versión de su generador de vídeo capaz de producir escenas con diálogo, efectos de sonido y movimientos más coherentes. El modelo llega acompañado de Sora, una aplicación social para iPhone donde los usuarios pueden crear vídeos, aparecer en ellos mediante su identidad digital y publicarlos en un feed similar al de TikTok.

El lanzamiento cambia el alcance del producto. El primer Sora era, sobre todo, una herramienta de creación audiovisual; su sucesor también quiere ser el motor de una red social en la que prácticamente todo el contenido se fabrica con inteligencia artificial.

Sora 2 añade sonido y mejora el comportamiento de los objetos

Sora 2 genera vídeo y audio de forma conjunta, incluido diálogo sincronizado con los personajes y sonidos ambientales. Es un avance importante frente a los primeros modelos de vídeo, que solían producir clips mudos y obligaban a añadir posteriormente voces, música o efectos con otras herramientas.

OpenAI también asegura haber mejorado la simulación de la física. Esto no significa que el modelo comprenda las leyes físicas como un simulador científico, sino que conserva mejor la trayectoria de los objetos y las consecuencias de una acción.

La compañía lo explica con un ejemplo sencillo: los modelos anteriores podían deformar la escena para cumplir una instrucción, haciendo incluso que un balón fallado apareciese dentro de la canasta. En Sora 2, si el jugador falla, el balón puede rebotar en el tablero. Las demostraciones difundidas por OpenAI incluyen voleibol playa, gimnasia, saltos de trampolín y trucos con monopatín, actividades especialmente difíciles porque cualquier error de movimiento resulta evidente.

Son ejemplos seleccionados por la propia empresa, por lo que todavía falta comprobar cómo responde el modelo ante instrucciones menos controladas, escenas largas o interacciones con varios objetos. La física plausible reduce fallos llamativos, pero no convierte cada vídeo generado en una representación fiable de la realidad.

Los «cameos» convierten la identidad en materia prima

La función central de la aplicación se llama cameos. El usuario graba una vez su imagen y su voz para verificar su identidad y crear una representación que después puede insertar en escenas generadas. También puede autorizar a amigos para que utilicen ese cameo, incluso en vídeos con varias personas.

El permiso se puede revocar, pero el sistema abre un terreno delicado. Una autorización para utilizar la imagen de alguien no garantiza que esa persona apruebe cada escena concreta. Un contacto de confianza podría fabricar una broma humillante, una declaración falsa o un vídeo que termine circulando fuera de Sora.

La diferencia con los montajes tradicionales es la escala: ya no hace falta saber editar vídeo ni entrenar un modelo específico con numerosas fotografías. La propia plataforma reúne la captura de identidad, la generación y la distribución del resultado.

Un feed personalizado con datos de Sora y ChatGPT

Los vídeos pueden publicarse en un flujo vertical gobernado por recomendaciones algorítmicas. Para ordenarlas, OpenAI tendrá en cuenta la actividad dentro de Sora, la ubicación aproximada obtenida mediante la dirección IP, las interacciones con publicaciones anteriores y, si el usuario lo permite, su historial de conversaciones con ChatGPT. Esta última fuente de datos podrá desactivarse.

La conexión ofrece a OpenAI una ventaja frente a una red social que empieza desde cero: ChatGPT ya conoce intereses expresados directamente por millones de usuarios. También plantea una cuestión de privacidad poco habitual. Una conversación mantenida con un asistente para estudiar, trabajar o pedir consejo puede terminar influyendo en el entretenimiento que muestra otra aplicación de la misma empresa.

Sora incorpora controles parentales gestionados desde ChatGPT. Los adultos podrán modificar los límites del desplazamiento infinito, desactivar la personalización y decidir quién puede enviar mensajes directos a un menor. Su eficacia dependerá tanto del diseño de la plataforma como de que las familias los configuren y entiendan.

Lanzamiento limitado y generación gratuita al principio

La aplicación está disponible inicialmente en iOS, Estados Unidos y Canadá, con acceso por invitación. OpenAI espera ampliarla a otros países, mientras que los suscriptores de ChatGPT Pro podrán probar Sora 2 Pro sin necesitar una invitación para la red social.

El uso será gratuito durante el lanzamiento. El primer mecanismo de monetización previsto consiste en cobrar por generaciones adicionales cuando la demanda sea elevada. Este planteamiento permite reducir la barrera de entrada, aunque generar vídeo consume muchos más recursos informáticos que producir texto o imágenes.

Deepfakes, personajes protegidos y moderación

Sora une dos problemas que hasta ahora podían tratarse por separado: la creación de material sintético y su distribución algorítmica. Un vídeo engañoso ya no necesita salir de la herramienta para encontrar audiencia; puede generarse y difundirse dentro del mismo servicio.

Los cameos introducen un sistema explícito de consentimiento para la identidad, pero no eliminan el riesgo de usos abusivos ni resuelven qué ocurre cuando una grabación generada se descarga y vuelve a publicarse. La moderación tendrá que distinguir entre parodia, acoso, suplantación y manipulación política sin depender únicamente de que la víctima descubra el contenido y lo denuncie.

También queda el conflicto con la propiedad intelectual. Los modelos de vídeo pueden recrear personajes, estilos visuales y universos reconocibles, pero la facilidad técnica para hacerlo no concede derechos sobre esas obras. Para estudios, artistas y titulares de franquicias, el reto será evitar que una plataforma social se llene de imitaciones comerciales o escenas no autorizadas antes de que las reclamaciones puedan tramitarse.

OpenAI no presenta únicamente un modelo más capaz. Está probando si el vídeo sintético puede convertirse en una categoría de consumo masivo. La expansión internacional, las primeras decisiones de moderación y el control efectivo sobre la imagen personal determinarán si Sora funciona como herramienta creativa o multiplica los problemas que ya arrastran las redes sociales de vídeo.

Compartir este artículo

Artículos relacionados

Apple v. OpenAI, semana 2: qué hay en el expediente y qué puede llegar estos días
Actualidad

Apple v. OpenAI, semana 2: qué hay en el expediente y qué puede llegar estos días

Tras el estruendo del viernes 10, el expediente del caso 5:26-cv-07078 ha pasado su primer fin de semana sin movimiento: las doce anotaciones siguen siendo las del día uno. Las repasamos número a número —tasas, citaciones, un equipo de ocho abogados— y explicamos los cuatro hitos procesales que pueden llegar esta semana: la scheduling order, las primeras notificaciones, la moción de cautelares anunciada por Apple y la decisión del 24 de julio sobre la jueza del caso.

3 min
Apple demanda a OpenAI: la alianza que llevó ChatGPT al iPhone acaba en los tribunales
Actualidad

Apple demanda a OpenAI: la alianza que llevó ChatGPT al iPhone acaba en los tribunales

Apple acusa a OpenAI, a su jefe de hardware Tang Tan, al ingeniero Chang Liu y a io Products de apropiarse de secretos comerciales del iPhone para acelerar su primer dispositivo de consumo. La demanda federal, presentada en San José, articula seis causas de acción y pide medidas cautelares y daños; OpenAI responde que no tiene «ningún interés en los secretos comerciales de otras compañías». El pleito pondrá a prueba dónde está la frontera entre fichar talento y llevarse know-how confidencial en plena carrera del hardware de IA.

5 min

Este sitio web utiliza cookies para mejorar la experiencia de navegación. Política de cookies.