OpenAI lleva ChatGPT a la web y los servicios con plugins
OpenAI abre una primera prueba de plugins para ChatGPT. El asistente podrá consultar información reciente, ejecutar código y conectar con servicios como Expedia, Klarna o Wolfram.
OpenAI ha presentado hoy los plugins de ChatGPT, una vía para que el asistente deje de depender únicamente de los datos con los que fue entrenado y pueda usar herramientas externas. La novedad permite buscar información reciente en la web, ejecutar código y consultar servicios de terceros desde una conversación.
El acceso comenzará de forma limitada para usuarios de ChatGPT Plus y desarrolladores apuntados a una lista de espera. No es todavía una función generalizada, pero marca un cambio relevante: ChatGPT pasa de responder texto a poder pedir datos y actuar a través de aplicaciones conectadas.
Tres herramientas para ampliar ChatGPT
OpenAI estrena dos plugins propios. El primero permite navegar por internet mediante la API de búsqueda de Bing. Hasta ahora, ChatGPT tenía una fecha de corte en sus conocimientos y no podía comprobar qué había ocurrido recientemente. Con esta herramienta puede lanzar búsquedas, abrir resultados y citar las páginas empleadas en su respuesta.
La función tiene límites deliberados. El navegador realiza peticiones de lectura —no puede rellenar formularios ni ejecutar acciones equivalentes a una compra— y respeta las restricciones de los sitios web expresadas en sus archivos robots.txt. Aun así, acceder a la web abre un problema conocido: una página puede contener instrucciones diseñadas para confundir al modelo o alterar su comportamiento. Es lo que se conoce como prompt injection, una forma de manipulación mediante texto dirigido a la IA.
El segundo plugin es un intérprete de código. Da a ChatGPT acceso a un entorno aislado donde puede escribir y ejecutar Python, un lenguaje de programación muy usado en análisis de datos. El usuario puede subir archivos y pedir, por ejemplo, que el sistema limpie una hoja de cálculo, genere un gráfico o convierta formatos. Para muchas tareas de oficina, esta capacidad resulta más importante que una respuesta redactada con soltura: permite comprobar cálculos y trabajar sobre datos concretos.
De responder preguntas a usar servicios
La parte más ambiciosa del anuncio son los plugins desarrollados por empresas externas. En esta primera prueba participan, entre otras, Expedia y KAYAK para viajes; OpenTable para restaurantes; Instacart para compras; Klarna para productos; FiscalNote para información legal y política; Speak para aprendizaje de idiomas; Wolfram para cálculos y conocimiento científico; y Zapier para conectar miles de aplicaciones empresariales.
La idea es sencilla: en lugar de abrir varias webs, el usuario podría describir una necesidad en lenguaje corriente y dejar que ChatGPT consulte el servicio adecuado. Pedir opciones de vuelo, buscar una mesa disponible o analizar datos de una empresa son ejemplos inmediatos. El resultado dependerá, sin embargo, de que cada servicio ofrezca datos fiables, de que el modelo formule bien las consultas y de que el usuario revise la respuesta antes de tomar una decisión.
OpenAI también publica un plugin de recuperación de información, o retrieval, para que desarrolladores conecten ChatGPT a sus propios documentos y bases de conocimiento. Es una alternativa práctica para compañías que quieran preguntar a la IA sobre manuales internos, contratos o documentación técnica sin tener que reentrenar un modelo desde cero.
El comienzo de los asistentes conectados
Los modelos de lenguaje han destacado por redactar, resumir y conversar, pero su utilidad se reduce cuando necesitan información actualizada o acceso a sistemas reales. Los plugins atacan precisamente esa limitación. También cambian la naturaleza del riesgo: un error en un texto puede ser molesto; un error al recomendar un producto, interpretar una norma o transmitir datos a un servicio externo puede tener consecuencias más concretas.
Por eso OpenAI ha optado por un despliegue pequeño y gradual. La empresa afirma haber realizado pruebas de seguridad y reconoce que estas herramientas pueden introducir nuevas formas de uso indebido. La cautela es razonable: conectar un modelo que puede equivocarse a la web y a plataformas comerciales exige controles técnicos, permisos claros y supervisión humana.
La prueba mostrará si ChatGPT puede convertirse en una interfaz útil para servicios digitales o si la complejidad de integrar datos, instrucciones y acciones obliga a mantener estas funciones en casos muy acotados. De momento, OpenAI ha abierto una carrera para que los asistentes conversacionales no solo hablen sobre el mundo, sino que puedan consultar herramientas que operan en él.