OpenAI pausa Sky tras la queja de Scarlett Johansson
OpenAI ha retirado temporalmente Sky, una de las voces de ChatGPT, después de que Scarlett Johansson denunciara su parecido con ella. El caso sitúa el consentimiento y la identidad vocal en el centro de la carrera por los asistentes de IA.
OpenAI ha pausado Sky, una de las voces disponibles en ChatGPT, tras la protesta de Scarlett Johansson. La actriz sostiene que rechazó prestar su voz a la empresa y que la versión presentada le resultó inquietantemente parecida a la suya.
La retirada llega una semana después de la presentación de GPT-4o, el nuevo modelo de OpenAI diseñado para conversar con texto, imágenes y voz con mucha menor latencia. La demostración de una conversación natural con una voz femenina despertó de inmediato comparaciones con Johansson y con la película Her, en la que la actriz interpretaba a Samantha, un sistema operativo dotado de voz.
Johansson dice que rechazó dos contactos de OpenAI
En un comunicado difundido este lunes, Johansson explicó que Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, le propuso en septiembre de 2023 poner voz al sistema ChatGPT. La actriz rechazó la oferta por motivos personales.
Según su relato, Altman volvió a contactar con su representante dos días antes de la demostración de GPT-4o para preguntar si reconsideraría la propuesta. Antes de que hubiera una respuesta, OpenAI presentó la voz Sky.
Johansson afirma que amigos, familiares y el público percibieron el parecido. También recordó que Altman publicó el 13 de mayo, día de la presentación, un mensaje en X alusivo a la película Her. Para la actriz, ese contexto reforzó la impresión de que OpenAI buscaba evocar su identidad vocal sin contar con su autorización.
OpenAI niega que Sky imitase a la actriz
La compañía ha defendido que Sky no es una imitación de Johansson. OpenAI asegura que la voz pertenece a otra actriz profesional y que fue creada a partir de su voz natural, no mediante una síntesis construida sobre la de la intérprete.
Sky formaba parte del grupo de cinco voces que OpenAI incorporó a ChatGPT en 2023. Sin embargo, su presencia en la demostración de GPT-4o le dio una visibilidad mucho mayor. El nuevo modo de voz promete intercambios más fluidos, con interrupciones, respuestas inmediatas y variaciones de tono, capacidades que hacen que la voz deje de ser un simple accesorio y se convierta en parte central de la experiencia del producto.
OpenAI ha dicho que suspende Sky mientras responde a las dudas planteadas. La empresa también ha señalado que las voces de sus sistemas no deben imitar deliberadamente la voz distintiva de una celebridad.
Una voz no es solo una interfaz
El conflicto ilustra un problema que hasta ahora había quedado parcialmente oculto bajo los debates sobre imágenes y textos generados por IA. Una voz reconocible transmite identidad, profesión y reputación. Para un actor, locutor o cantante, puede ser además una parte esencial de su trabajo.
La tecnología permite clonar o aproximar voces con pocas muestras de audio. Pero el caso de Sky muestra que el problema no se limita a una copia técnica exacta. También importa la asociación que provoca un diseño de voz: si el público identifica a una persona concreta, una empresa puede obtener parte del valor cultural de esa identidad aunque no haya usado sus grabaciones.
En Estados Unidos, la protección jurídica de la voz depende de una combinación de derechos de publicidad, normas estatales y precedentes judiciales. No existe una regla federal única que resuelva todos los casos de voces sintéticas. California, donde trabajan muchas empresas tecnológicas y de entretenimiento, ha reconocido durante décadas que la apropiación comercial de una voz distintiva puede vulnerar derechos de personalidad, incluso sin reproducir una grabación literal.
El reto para los asistentes que hablan
La decisión de OpenAI llega en un momento decisivo para los asistentes de voz. Google, Microsoft, Amazon y Apple llevan años ofreciendo voces digitales, pero los modelos conversacionales están elevando la expectativa: ya no basta con que una voz lea una respuesta; debe mantener una conversación creíble y expresar matices.
Eso aumenta la presión para usar voces atractivas y memorables, pero también exige procesos de consentimiento más claros. Para las empresas, no bastará con contratar a una actriz de voz si el resultado se comercializa o promociona de un modo que induzca al público a relacionarlo con otra persona conocida.
OpenAI tendrá que decidir si modifica Sky, la sustituye o explica con más detalle cómo selecciona y valida sus voces. El episodio ya ha dejado una advertencia para el sector: en la IA conversacional, la identidad no termina en el nombre o la imagen de una persona. También puede estar en cómo suena.