OpenAI prueba SearchGPT, su buscador conversacional con citas
OpenAI ha presentado SearchGPT, un prototipo de buscador que responde en lenguaje natural y enlaza sus fuentes. La prueba, limitada a un grupo reducido, abre un nuevo frente en la competencia por las búsquedas en internet.
OpenAI ha presentado este jueves SearchGPT, un prototipo de buscador basado en inteligencia artificial que combina respuestas conversacionales con enlaces a las páginas de las que extrae la información. La compañía lo probará inicialmente con un grupo reducido de usuarios y editores.
El movimiento importa porque la búsqueda web sigue siendo una de las puertas de entrada más valiosas a internet. Google domina ese mercado desde hace décadas, pero la popularidad de los asistentes de IA ha acostumbrado a muchos usuarios a formular preguntas completas en vez de encadenar palabras clave.
Respuestas directas, pero con fuentes visibles
SearchGPT propone una interfaz de consulta sencilla: el usuario pregunta y recibe una respuesta redactada, acompañada de atribuciones y enlaces a contenidos relevantes. También permite hacer preguntas de seguimiento sin empezar la búsqueda desde cero, como ocurre en una conversación.
OpenAI ha mostrado ejemplos para planificar viajes, seguir acontecimientos o encontrar información sobre temas concretos. La diferencia frente a un buscador tradicional no está solo en resumir resultados: el sistema intenta ordenar la información y responder a la intención de la pregunta.
Ese enfoque ya forma parte de otros productos. Microsoft ha incorporado respuestas generadas por IA en Bing y Copilot, mientras Google despliega sus AI Overviews, resúmenes elaborados por IA que aparecen antes de los enlaces convencionales en determinadas búsquedas. La batalla no consiste únicamente en quién encuentra una página, sino en quién decide qué información ve primero el usuario.
El problema de llevar IA a la web actualizada
Los modelos de lenguaje son buenos redactando y relacionando información, pero no son una fuente fiable por sí solos. Pueden cometer errores, inventar datos o basarse en conocimiento desactualizado. Un buscador con IA necesita, por tanto, combinar la capacidad de conversación del modelo con acceso a información reciente y referencias verificables.
Las citas son la pieza decisiva de SearchGPT. En teoría, permiten al lector comprobar el origen de una afirmación y acudir al medio o sitio web que la ha publicado. En la práctica, el reto será que esas referencias sean correctas, relevantes y suficientemente visibles como para no sustituir por completo la visita a la fuente original.
La cuestión afecta directamente a los editores. Si una respuesta responde a la duda del usuario sin que este abra el enlace, el medio puede perder tráfico, suscripciones o ingresos publicitarios. Pero una herramienta que destaque bien la autoría también podría facilitar el descubrimiento de contenidos de calidad.
Acuerdos con medios y una prueba limitada
OpenAI ha desarrollado SearchGPT con la colaboración de organizaciones informativas, entre ellas The Atlantic, News Corp, Axel Springer, Associated Press, Reuters, Financial Times, Le Monde, Prisa y Dotdash Meredith. La empresa afirma que los medios podrán gestionar cómo aparece su contenido en los resultados.
Es una diferencia importante respecto a la relación más tensa que han mantenido algunas compañías de IA con los propietarios de contenidos. Varios grupos editoriales han cuestionado el uso de textos periodísticos para entrenar modelos sin una compensación o un acuerdo claro. Al buscar alianzas desde el inicio, OpenAI trata de asegurar acceso a información fiable y de reducir ese conflicto.
El prototipo será temporal. OpenAI ha indicado que quiere incorporar las funciones que funcionen mejor dentro de ChatGPT, en lugar de confirmar por ahora un lanzamiento definitivo de SearchGPT como producto independiente.
Google ya no compite solo con otros buscadores
El anuncio llega cuando Google también está transformando su producto principal. Sus resúmenes con IA prometen ahorrar tiempo, aunque han mostrado errores llamativos en sus primeras semanas de disponibilidad pública. El riesgo es común para todos: una respuesta fluida puede parecer convincente incluso cuando parte de premisas equivocadas.
Para los usuarios, SearchGPT puede hacer más cómoda una tarea habitual: buscar, comparar fuentes y pedir aclaraciones. Para OpenAI, representa una vía para convertir ChatGPT en una herramienta más útil para consultas ligadas a la actualidad y a la web abierta.
La prueba servirá para medir algo más difícil que la calidad de la conversación: si un buscador de IA puede ofrecer rapidez sin degradar la fiabilidad de la información ni vaciar de visitas a quienes la producen.