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Stargate: OpenAI, SoftBank y Oracle prometen 500.000M$ en centros de datos

Anunciado en la Casa Blanca al día siguiente de la investidura de Trump, el proyecto Stargate compromete 500.000 millones de dólares en cuatro años para infraestructura de IA, con 100.000 millones desplegados de inmediato.

Admin IA360 6 min de lectura Read in English
Stargate: OpenAI, SoftBank y Oracle prometen 500.000M$ en centros de datos

OpenAI ha anunciado la creación de una nueva compañía, The Stargate Project, que invertirá 500.000 millones de dólares en infraestructura de inteligencia artificial durante los próximos cuatro años. La cifra la convierte en el mayor compromiso de cómputo anunciado hasta la fecha, y su presentación no fue en un auditorio corporativo sino en la Casa Blanca, un día después de la investidura de Donald Trump.

De esa cifra total, 100.000 millones de dólares se desplegarán "de inmediato", según OpenAI. Los centros de datos que se construyan serán de uso exclusivo de la compañía para ampliar su capacidad de cómputo destinada a la IA generativa.

Quién pone el dinero y quién manda

Los inversores de capital en Stargate son SoftBank, OpenAI, Oracle y MGX, el fondo de Abu Dabi. El reparto de responsabilidades está claro: SoftBank asume la parte financiera y OpenAI la operativa. Masayoshi Son, fundador de SoftBank, presidirá la nueva empresa.

En el plano tecnológico, los socios iniciales serán Arm (propiedad de SoftBank), Microsoft, Nvidia, Oracle y la propia OpenAI. La compañía detalló que Oracle, Nvidia y OpenAI colaborarán estrechamente para construir y operar el sistema de cómputo, apoyándose en una relación con Nvidia que se remonta a 2016 y en una alianza más reciente con Oracle.

OpenAI también quiso dejar claro que Stargate no rompe con Microsoft: "Esto se apoya en la colaboración existente entre OpenAI y Microsoft. OpenAI seguirá aumentando su consumo de Azure a medida que continúe su trabajo con Microsoft, usando este cómputo adicional para entrenar modelos punteros y ofrecer buenos productos y servicios", explicó la empresa. Es un matiz importante: durante meses, la dependencia de OpenAI respecto a la infraestructura de Microsoft ha sido un tema recurrente, y este anuncio diversifica esa base sin cerrar la puerta a Azure.

Las obras ya han empezado en Texas

La construcción está en marcha y arranca en Texas. En la rueda de prensa en la Casa Blanca, el fundador de Oracle, Larry Ellison, afirmó que ya hay diez centros de datos en construcción en el emplazamiento tejano. OpenAI añadió que está "evaluando posibles ubicaciones por todo el país para más campus a medida que cerramos acuerdos definitivos".

Los detalles concretos de lo que OpenAI planea construir todavía no se han compartido. Lo que sí se conoce es que el año pasado la compañía entregó a la Casa Blanca un documento en el que planteaba centros de datos de 5 GW, lo que los convertiría en las instalaciones más grandes del mundo. Para hacerse una idea de la magnitud: 5 GW es una cantidad de electricidad comparable a la que consumen varias grandes ciudades, y alimentar un solo complejo de ese tamaño exige una capacidad de generación que hoy no está disponible sin más.

De ahí que OpenAI haya lanzado una invitación abierta a "conectar con empresas de todo el panorama de la infraestructura de centros de datos, desde energía y suelo hasta construcción y equipamiento, y todo lo que hay en medio". Es el reconocimiento implícito de que un proyecto así no lo levanta ninguna tecnológica sola: necesita constructoras, propietarios de terreno, fabricantes de equipos y, sobre todo, electricidad.

La energía como cuello de botella y como asunto de Estado

El punto más revelador del anuncio no fue una cifra, sino la presencia de Trump y su ofrecimiento explícito de intervención estatal. "Lo que queremos hacer es mantenerlo en este país. China es un competidor, otros son competidores. Queremos estar en este país, y lo estamos haciendo posible", dijo el presidente.

Y fue más allá al abordar el problema eléctrico: "Voy a ayudar mucho a través de declaraciones de emergencia, porque tenemos una emergencia, tenemos que construir esto. Así que tienen que producir mucha electricidad. Y les haremos posible que consigan esa producción fácilmente, en sus propias plantas si quieren".

Esa frase resume la nueva ecuación del sector. El cuello de botella de la IA ya no es solo conseguir chips de Nvidia; es conseguir suficiente energía para alimentarlos, y suficiente terreno y permisos para construir a esta escala. Que un presidente ofrezca declaraciones de emergencia y permita a las empresas generar su propia electricidad indica hasta qué punto los centros de datos de IA han pasado de ser un asunto de infraestructura privada a un objetivo geopolítico.

Qué significa realmente medio billón de dólares

Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, resumió la ambición: "Creo que este será el proyecto más importante de esta era". La hipérbole es parte del guion en estos anuncios, pero la cifra obliga a tomárselo en serio. 500.000 millones de dólares es un orden de magnitud que hasta hace poco se reservaba a programas gubernamentales, no a un consorcio de empresas privadas para un único fin.

Conviene, aun así, leer el anuncio con cautela. Un compromiso de inversión a cuatro años no es dinero ya gastado: es una intención de despliegue que depende de cerrar "acuerdos definitivos", como reconoce la propia OpenAI, y de resolver los problemas de energía, suelo y construcción que la compañía admite que no puede afrontar sola. De los 500.000 millones, solo 100.000 tienen la etiqueta de "inmediatos".

Hay también una lectura sobre el reparto de poder en el ecosistema de la IA. Con SoftBank aportando la responsabilidad financiera y presidiendo la empresa, y con Oracle y Nvidia como socios operativos de primer nivel, OpenAI reduce su dependencia de un único proveedor de infraestructura. La aparición de MGX, el fondo de Abu Dabi, entre los inversores de capital confirma además que el dinero soberano de Oriente Medio es ya parte estructural de la financiación de la IA a gran escala.

Lo que queda por ver

El anuncio deja más preguntas que respuestas concretas. No se conocen las especificaciones de los centros que se construirán más allá del documento de 5 GW presentado en su día a la Casa Blanca, ni el calendario detallado, ni las ubicaciones definitivas fuera de Texas. Tampoco está claro cómo se materializarán las promesas eléctricas de Trump ni qué forma tomarán esas declaraciones de emergencia.

Lo que sí queda establecido es el marco: la carrera por la IA se libra ahora en hormigón, cobre y megavatios, con las mayores tecnológicas, un fondo soberano y la Casa Blanca sentados a la misma mesa el segundo día de una nueva presidencia. Los próximos meses, con la firma de esos acuerdos definitivos y el avance de las obras en Texas, dirán cuánto del medio billón anunciado se traduce en centros de datos reales.

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